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Sinopsis: como todo adolescente, Peter está intentando descubrir quién es y cómo ha llegado a ser lo que es. En su viaje para atar cabos de su pasado descubre un secreto que guardaba su padre, un secreto que finalmente dará forma a su destino como Spider-Man (extraído de FilmAffinity). 

En el mismo día de su estreno, fui al cine a ver The Amazing Spider-Man. En realidad, es continuar con la tradición del "viernes de cine". Bueno, el resultado general de la proyección es, simple y llanamente, entretenida. He leído por ahí un par de críticas bastante pésimas sobre la nueva vuelta de tuerca a este superhéroe arácnido, pero en realidad, a mí me parece que es una película bastante digna, bien hecha y que cumple bien su propósito, que es, ni más ni menos y sin más pretensiones, entretener.

He de confesar que a mí me ha hecho más gracia esta película que las tres anteriores, protagonizadas por Tobey Maguire y en las que desfilaron los villanos más carismáticos de Spider-Man, a saber: el Duende Verde, el Doctor Octopus y Venom. Creo que es, básicamente, porque las interpretaciones me han gustado mucho más. Andrew Garfield está correcto, a pesar de que es un chaval que de por sí me resulta bastante repelentillo; pero hay que admitir que trabaja cien mil veces mejor que Tobey Maguire... aunque eso tampoco es que sea muy difícil. Y Emma Stone es más actriz, más atractiva y más simpática a la pantalla que Kirsten Dunst, con lo cual yo me lo estaba pasando estupendamente. 

Por otro lado, si hemos de hablar de villanos, Rhys Ifans, en el papel del Doctor Curtis Connor, está también bastante bien. Correcto sería más bien la palabra. Pero... yo, pobre de mí, que soy la subjetividad en estado puro, no puedo dejar de reconocer que a mí este hombre es que me parece tremendamente adorable. No puedo evitar mirarle y ver al entrañable Spyke de Notting Hill (1999, de Roger Michell), o al héroe romántico y sufridor, William Dobbin, de La feria de las vanidades (Vanity Fair, 2004, de Mira Nair). A mí es que este hombre me inspira mucha ternura. Y si encima aquí me lo pones haciendo pucheros porque le falta un brazo y quiere extraer de los lagartos un pedazo de gen que te permite regenerar un miembro de tu anatomía... pues es que me da hasta penita, pobrecito. Que luego se convierte en una lagartija gigante que quiere infectar a todo el mundo y convertirlos a su vez en lagartijillas enormes, ¡pues qué más da! Si da una penita el pobre, haciendo pucheros ante la cámara. Yo le comprendo, qué le voy a hacer. En fin, que no, que pobre de él.

No sé por qué, pero siempre que escribo mi opinión sobre alguna película, me voy por las ramas más de la cuenta. Ya va siendo hora de concluir, así que queridos y escasos lectores de este, mi humilde blog, os recomiendo esta película. Yo me lo pasé muy bien viéndola, aunque sí que advierto que se hará un poquito pesada; son 135 minutos que a mí me parecieron demasiado, con contenido altamente prescindible. Es mi modesta opinión. Pero, a pesar de eso, es entretenida y te mantiene en tensión, que para eso está hecha, ¿o no?


Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: 'Til Kingdom Come, de Coldplay (X & Y). Es que salía en la banda sonora de la película, y en una de las escenas sonaba mi grupo favorito... mi Coldplay. 

Cuestión de acentos

El marido de la prima de la madre de mi novio es de Suráfrica. Vive con su mujer y sus dos hijos (para comérselos a los dos, niño y niña) en Ciudad del Cabo.

El marido de la prima de la madre de mi novio es un hombre muy majo, y sobre todo, muy educado. Igual que su mujer.

El marido de la prima de la madre de mi novio no sabe hablar español. Bueno, en realidad, lo habla, pero muy poquito, y entiende también poca cosa. Aunque se esfuerza muchísimo, todo hay que decirlo.

El marido de la prima de la madre de mi novio habló en inglés durante un ratito conmigo. Le dio mucha alegría encontrar a alguien que, aparte de su mujer, supiera hablar en inglés.

Y el marido de la prima de la madre de mi novio me dijo que yo tenía un ligero acento escocés. 

Supongo que... es fruto de mi estancia allí hace unos años. En cualquier caso, yo me lo tomé como algo bueno. 

¿Verdad?

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Talk, de Coldplay.

¡Qué bien me lo he pasado en esta Eurocopa! Yo, futbolera al máximo y modestamente entendida en el tema, he disfrutado muchísimo viendo a nuestra Selección. Para el recuerdo, quedan grandes encuentros, como ese Irlanda - España, el reñido Portugal - España, y como no, por supuesto, la gran final de anoche: Italia - España. Nuestro equipo ganó 4 - 0, pero podían haber sido más... España tampoco quiso hacer sangre, creo yo. Y bueno, la actuación de Casillas... ¡legendaria!

Estamos ante, posiblemente, la mejor selección de fútbol de la historia. Y no lo digo yo sola, pobre y humilde aficionada; lo dice todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo. El mundo entero (Europa, sobre todo) rendido futbolísticamente a este combinado español, que nos está malacostumbrando a ganar siempre. Cuando vengan las vacas flacas (que vendrán), nos costará despertar del sueño.

Y señores, aquí la que escribe es seguidora de la selección española de fútbol hoy, día de resaca, pero lo fue siempre. Cuando a una persona le gusta el fútbol, no debería esperar las grandes ocasiones para lucir con orgullo la camiseta de un equipo. Vamos, digo yo; humildemente opino.

Pero en todo esto, hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención. Una de ellas es, en realidad, una pregunta, lanzada al aire, así porque sí. Vamos a ver: si esos jugadores representan a un país con una única bandera, ¿a santo de qué se vieron anoche pululando por el campo banderas catalanas, canarias, asturianas, navarras, etc., etc., etc.? Digo yo que si estamos ante la selección española, banderas españolas es lo que se tenía que ver, ¿no? Porque un tal Casillas, del que se dice que es el mejor portero del mundo, llevaba la española; anda, ¿y por qué no la de Madrid, si es de Móstoles? Y un defensa, que dice llamarse Arbeloa también llevaba una bandera sobre sus hombros de color rojo, amarillo (ojo, que no he dicho gualda) y rojo; anda, ¿y por qué, si el chaval es de Salamanca? ¿No sería más propia una de Castilla y León? Pues parece ser que no, porque, señores, aquí Íker y Álvaro representan a un país, y no a una región. Pero bueno, ya digo, es una pregunta así que me reconcome por dentro, una preguntilla sin importancia, una duda que me surgió de repente, como el que no quiere la cosa... porque hay veces que yo, pobre de mí, no entiendo según qué situaciones.

 Y otra cosa de la que me he dado cuenta es de lo patriotras que somos todos de repente. Sí, es curioso; banderitas por todas partes y gritos de "¡yo soy español, español, español!" en cada rincón. Porque, escasos y apreciados lectores de este blog, ya no hay paro, ni prima de riesgo, ni rescate bancario. Ya no hay malabarismos para llegar a fin de mes, ni hay preocupación porque miles y miles de titulados tienen que salir fuera de nuestras fronteras para buscar un futuro mejor. No hay preocupación, ni debe haberla, porque yo, con 27 años, licenciada en Filología Inglesa con 21 años, con una Memoria de Iniciación a la Investigación y un DEA en mi haber, inmersa de lleno en mi tesis doctoral, y trabajando en la docencia desde los 18 años para poder sufragarme mis gastos personales (tales como el carnet de conducir y esas cosas), soy, oficialmente, una parada más desde hoy, que acaba de pedir cita al INEM y al SAE para poder "disfrutar" de una prestación por desempleo que necesito como agua de mayo. Porque, señores, yo tengo una vida, una presona a mi lado, Javi, a la que quiero con todo mi corazón, y unos padres a los que les ha costado mucho sufrimiento respaldar todo lo que soy hoy día. Mi caso es uno más, y no es el peor, ni mucho menos; gracias a Dios, yo tengo un techo bajo el que vivir y un plato cada día sobre mi mesa. 

Porque, ¿dónde están esas banderitas cuando, por ejemplo, cae otra víctima del terrorismo? ¿O cuando, por ejemplo, muere algún militar, policía o guardia civil? ¿O cuando crecen las víctimas en accidentes de tráfico? ¿O para luchar todos a una contra la violencia de género? ¿O tal vez cuando, por ejemplo, España es, una vez más, el país con el mayor número de donantes de órganos del mundo? ¿O el país más solidario, que más ayuda humanitaria provee?

Anoche no se podía dormir, la verdad. ¡Qué efusividad y qué alegría por las calles! Cuando Javi me llevaba a mi casa, paramos en el semáforo de la avenida de Luis Montoto, justo en la intersección con la avenida de la Buhaira. A nuestro lado, coches pitando, gritando, cubiertos de rojo y de banderas miles. Nosotros nos miramos y resoplamos. Me dijo Javi, cargado de ironía:

- Y el que tenga que trabajar mañana, que le vayan dando...

A lo que yo respondí:

- Da igual, cielo; eso no importa. La mayoría de los que están aquí pitando ni siquiera van a ir a trabajar mañana, así que ¡qué más les da! Qué más da...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: We Take Care of Our Own, de Bruce Springsteen.



Enhorabuena, papá

¡Hay qué ver, papá, las vueltas que da la vida! ¡Y cómo pasa el tiempo! Hace dos días estaba correteando por el salón de nuestro piso alquilado en Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real), haciendo rabiar a mi hermano, crispando los nervios de mi madre, mientras tú contemplabas la escena, divertido, sentado en el sofá. El sofá... ese que durante muchos años fue el sofá cama de la casa y que hace ya mucho tiempo que jubilamos por el negro de escay. Y ahora... ¿dónde estamos ahora? El destino quiso que yo pusiera de una vez por todas mis pies en Sevilla y tú estás conmigo, una vez más, si  bien es cierto que tu estancia aquí no es por puro placer. Casi dos años ya que estás aquí, y ahora veo cada vez más cerca el final de esta etapa, porque sé que te marcharás de mi lado, junto con mamá. Pero esta despedida no es amarga, todo lo contrario; es digna de celebración ¡por todo lo alto!

Después de tantos médicos, tantas lágrimas mezcladas con olor a hospital, tantas noches de eterna vigilia en sillones incómodos, tanta vigilancia de goteros apresurados, tanta lucha contra la quimioterapia, el paradójico veneno que era la puerta para tu salvación... tras tantas tardes de julio y agosto, con 40º a la sombra, caminando día sí y día también a una sala de radioterapia que ha dejado yerma tu piel... 

Todo eso parece ya tan lejano, tan distante, y sin embargo, fue ayer. Pero ya no me importa: lo has conseguido, papá. Una vez más, el mundo es tuyo.

Y te lo agradezco, porque a mí me haces mucha falta todavía. Así que,

enhorabuena, papá.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Invincible, de Muse.

Feliz cumpleaños



Feliz cumpleaños, Javi.

Hoy es tu día, y sin embargo, siento que el mejor regalo me lo has hecho tú a mí.

Catherine Heathcliff.

Risas


"¡Qué risa más bonita tienes!"

Tal vez sea una de las cosas más bonitas que jamás me han dicho.

Y ya no es por lo que dices, sino por cómo lo dices. Gracias, Javi.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Smile, de Lily Allen.


Sinopsis: En un universo tan extenso como misterioso, una pequeña pero poderosa fuerza ha existido durante siglos. Protectores de la paz y la justicia, reciben el nombre de "Green Lantern", una hermandad de guerreros que han jurado mantener el orden intergaláctico donde cada miembro porta un anillo que le concede sus superpoderes. Pero cuando un nuevo enemigo, Parallax, amenaza con romper el equilibrio de poder en el universo, su destino y el de la Tierra descansa en las manos de un nuevo recluta, el primer humano jamás seleccionado: Hal Jordan. Hal es un piloto de pruebas con talento y engreído al que los Green Lantern le tienen tan poco respeto como al resto de los humanos, pues nunca antes pudieron utilizar el infinito poder del anillo. Sin embargo, Hal es claramente la pieza perdida del puzzle que necesitan, porque además de su determinación y fuerza de voluntad, tiene algo que ningún otro miembro de los Corps ha tenido jamás: humanidad. Con el apoyo de su compañera y amor de la infancia, Carol Ferris, Hal podrá dominar rápidamente sus nuevos poderes, encontrar el coraje para enfrentarse a sus miedos y probar así que no es sólo el indicado para derrotar a Parallax, sino que podrá convertirse en el mejor Green Lantern de todos. (Basado en sinopsis en elseptimoarte.net).

¡Qué bien me lo pasé anoche, queridos lectores de mi blog! Disfruté como una enana viendo Linterna Verde. Y es que una servidora siempre ha sido una profunda amante de los super héroes desde que era una enana. Aún me recuerdo leyendo cómics y viendo las series de dibujos antiguas de Batman, Spiderman (que era mi favorito por aquel entonces), XMen, Flash Gordon, Capitán América... así que siempre que tengo oportunidad cinematográfica, allá que voy. Tengo que reconocer que soy, empero, un poco neófita en el tema de Linterna Verde, pero lo cierto es que con la película me lo pasé francamente bien en el cine y se me hizo muy, muy, muy corta.

Como le dije a Javi al término de la proyección, no pasará a la historia como Casablanca, pero cumple muy bien su función: entretenimiento en estado puro. Los efectos son muy buenos y, contrariamente a mis dos experiencias previas con el 3D, en este caso lo disfruté muchísimo. Hubo momentos en los que sentí un poquito de "repeluco", lo confieso; y es que Parallax es mucho Parallax... y si lo juntamos con Hector Hammond, pues ya la cosa se pone fea (nunca mejor dicho). Es que Peter Sarsgaard tiene una pinta de psicópata inherente en él de la que no puede deshacerse haga lo que haga. Mención aparte la banda sonora, una muy buena partitura a cargo del siempre efectivo, cómo no, James Newton Howard.

Con respecto a las interpretaciones... bueno, aceptables, salvo honrosos casos como los de Peter Sarsgaard en la piel de Hector Hammond, y por supuestísimo, Mark Strong como Sinestro. Villanos con carisma, y lo demás es tontería. Y Ryan Reynolds... bueeeeeeeeeeeno, aceptable, que tampoco el papel le exigía demasiado, la verdad; a mí es que me cae simpático el chaval desde siempre...

En fin, queridos lectores, que las tardes de agosto son muy largas y hay infinidad de cosas por hacer. Vayan al cine, hombre, eso sí, siempre que puedan permitírselo, porque vaya cómo está la cosa ya. Disfruten de Linterna Verde, porque es eso sin más: diversión.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Holding Our for a Hero, de Bonnie Tyler.

Certezas


Independientemente de que uno se considere a sí mismo místico o no; independientemente de si cree en el Destino o no, a veces éste nos permite toparnos con sorpresas más que agradables.

Y es que la vida... a veces decimos "la vida" sin sopesar realmente lo que la expresión indica. La vida es una aventura, pura incertidumbre, pero merece la pena vivirla. Porque... ¿qué es lo que hay a la vuelta de la esquina?


No obstante, de vez en cuando, la vida tiene la caprichosa manía de poner nuestro mundo patas arriba... en positivo. Y después de todo lo vivido, y más si ha habido más lágrimas que sonrisas, descubres que en tu vida hay una certeza. La certeza de que esta vez sí, de que todo va a salir bien porque todo se desliza suavemente sobre ruedas.

Tal vez magia, tal vez coincidencia, tal vez misticismo... tal vez, sí, pero yo ya tengo mi certeza.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: My Love, de Mark Owen (Green Man).

¿Qué tal si elegimos...?

Bailaban, manos entrelazadas, romántica luz de velas (de una sólo, de hecho). Típica estampa, pero no por ello menos emocionante. Una canción muy familiar sonaba de fondo...

Él: ¡Hey! La verdad es que, si te paras a pensar, no tenemos aún una canción a la que podamos llamar "nuestra".
Ella: Mmmmmh... es verdad...
Él: Imagínate que vamos a un concurso de parejas y nos preguntan: "¿cuál es la canción favorita de tu novio/a?". A ver, ¿qué responderíamos? Porque tenemos una lista bastante larga...
Ella (sonriendo ante la dulce ocurrencia): Pues... no sé, ¿tal vez Unintended?
Él: A mí esa me gusta muchísimo... pero esta que está sonando me gusta más...
Ella: Muy bien... esta, pues.
Él: Además, esta es muy "de nosotros"; es que esa tarde en la cafetería... ¡buf!
Ella: ... totalmente...

Pacto sellado con un tierno beso en los labios. Y, de nuevo, bailaban, manos entrelazadas, al ritmo suave y clásico de la gran canción elegida.

k.d. lang & Roy Orbison - Crying from Jason Ken on Vimeo.





Catherine Heathcliff.

Mis vacaciones. Estoril, Cascais y Lisboa

Si hay algo muy bueno que puedo destacar de mi estancia en Sintra, además de lo descrito anteriormente en mis dos entradas previas a esta, es la cercanía de esta ciudad a otras importantes, tales como Estoril, Cascais y Lisboa, lugares que visitamos en menor o mayor medida durante nuestra estancia portuguesa.

Estoril. Bueno, el principal encanto de Estoril son tres cosas: sus playas, su circuito automovilístico y su gran casino. ¡La de pasta gansa que se mueve por ahí! Por lo demás, poco más. Yo le comenté a Javi que me recordaba a Mónaco, y no es porque hubiera estado allí, que no es el caso, sino por las nociones que tengo yo del principado monegasco y las impresiones que me inspira. La verdad es que Estoril es eso y nada más. Nos decepcionó un poquito, pero bueno, supongo que es porque nosotros siempre esperamos más de los lugares, que nos llenen a nivel cultural, principalmente. En cualquier caso, preciosa playa e impresionante paseo marítimo por lo laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo que es... ¡uf! ¿Y lo que nos reímos estando allí? Madre mía...


Cascais. Muy cerquita de Sintra, en torno a 20 o 30 minutos en coche. Es una ciudad costera próxima a Lisboa y bueno, su principal reclamo turístico son sus playas. Nosotros fuimos un par de veces, más en plan ocio que otra cosa. Hay un centro comercial (supongo que habrá más, pero nosotros fuimos a uno), llamado Cascais Shopping Center, que es ENORME. Marcas de moda, como Mango, Pull & Bear, Bershka, Oysho, Women' Secret, Stradivarius, entre otras, se encuentran allí; también ocio y tecnología, como Worten y Fnac; amplias zonas de restauración, como Pans & Company, Pizza Hutt, McDonald's, KFC, así como varios buffet libres y locales de comida típicamente portuguesa. Por haber hasta había una taberna andaluza y todo (con la carta de platos en portugués, eso sí). Y cómo no... mi Paraíso en la tierra: ¡un Starbucks! Lo mejor de ese centro comercial, además de las numerosas posibilidades que ofrece, son los aparcamientos; varias plantas con plazas cubiertas o al aire libre... vamos, que aparcar ya no es una odisea; y lo mejor: ¡gratis!

Lisboa. Decidimos parar un ratejo en Lisboa el martes, es decir, el cuarto día de nuestra escapada portuguesa, justo antes de regresar a España. La capital de Portugal es... uf, ¿ecléctica? Tiene una amplísima zona costera que es francamente preciosa, pero por lo demás... bueno, llamadme fanática si queréis, pero yo echaba de menos mi Sevilla una barbaridad cuando pasée por el centro lisboeta. Vamos, que nuestra capital hispalense no tiene nada que envidiarle. Pero bueno, supongo que, gracias al turismo, Lisboa es una capital cosmopolita y con numerosas posibilidades de ocio. Me gustó estar allí. También visitamos el barrio de Benfica, y cómo no, el súper estadio del equipo homónimo. ¡Y es que cuando se juntan dos futboleros! El bario... psé; el estadio, ¡genial! Y, como diría Porky, that's all folks! Nos lo pasamos muy bien y fue una escapada en toda regla que mereció mucho la pena. Nos quedamos con ganas de más y estamos deseando volver... ¿ventaja? Somos vecinos, portugeses y españoles. Es impresionante ver todas las cosas que nos separan, y que son muchas, pero es mucho mejor darte cuenta que esas mismas diferencias son las que nos unen. ¿Os imagináis lo mucho que nos enriqueceríamos mutuamente?




Como siempre, Javi, gracias, una y mil veces.
Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Cançao do mar, de Dulce Pontes.

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