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Silogismos

Si tenemos en cuenta que:

Daniel Day-Lewis es actor. También es pintor, escritor, hace sus pinitos en el mundo de la música... hace trabajos artísticos con sus manos.


Y si tenemos en cuenta que:

Marilyn Manson es cantante, compositor y músico. También es pintor, escritor, hace sus pinitos en el mundo del cine... hace trabajos artísticos con sus manos.



... Se puede concluir diciendo que...

Daniel Day-Lewis y Marilyn Manson son: ¡la misma persona!

Queridos lectores de mi blog, aunque parezca mentira, esto no es cosa mía.

Va por ti, Doctor Who.

Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: Era de esperar: Rock Is Dead, de Marilyn Manson.


Sinopsis: Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es el mejor del mundo en el arte de la "extracción", o lo que es lo mismo, apropiarse de los secretos del subconsciente humano justo en el momento en que la mente de la víctima es más vulnerable y propensa a invasión: durante el sueño. La destreza de Cobb en la extracción ha hecho de él un hombre muy codiciado en el mundo del espionaje corporativo, pero también le ha condenado a ser un fugitivo internacional, costándole todo lo que alguna vez ha querido, como no poder ver a sus dos hijos pequeños. Ahora tiene una oportunidad de redimirse y volver a tener la vida normal que anhela, pero para ello él y su equipo tendrán que realizar lo contrario a lo que hacen habitualmente, algo que, aparentemente, jamás se había llevado a cabo antes, la antítesis a la extracción: la incepción. Con la incepción, Cobb y sus colegas pretenden implantar una idea en el subconsciente en lugar de sustraerla. Sin embargo, su plan se complica cuando un peligroso enemigo parece predecir cada uno de sus movimientos... alguien frente al que sólo Cobb puede luchar.

Desde ayer tengo un gran problema, y es que no paro de tragar moscas: aún tengo la boca abierta y soy incapaz de cerrarla. ¡Qué maravilla, por Dios! Es que soy absolutamente incapaz de encontrarle nada malo a la última película de Nolan. Se me puede acusar que hablo desde la subjetividad más completa, porque todavía está por ver que Christopher Nolan haya hecho algo que no sea de mi agrado o que no haya cumplido mis expectativas. Todas, absolutamente todas las proyecciones de este director inglés se encuentran entre mis películas favoritas. Pero es que Origen es estupenda, de verdad. En realidad, no sé si sería capaz de destacar aspectos sobresalientes uno por uno, porque cuando salí del cine me dio la impresión de que son un todo. Todos los elementos se aúnan y enlazan para crear una totalidad perfectamente conjuntada y sincronizada; es como un gran puzzle en el que las piezas encajan a la perfección, sin rendijas ni espacios sin llenar.

La historia es tremendamente original: penetrar en el mundo de los sueños y manipularlos. ¿Podría haber algo más tentador? ¿Cuántas veces hemos querido deshacernos de malos sueños, prolongar los buenos o, aferrándonos a nuestro lado más enfermizamente romántico, hacer que alguien sueñe con algo o con otra(s) persona(s)? Es evidente que Nolan, tanto como director como guionista, llevó a cabo una intensa labor de documentación para retratar el mundo de los sueños en todas sus fases desde que cerramos los ojos. Original... pero también compleja. Consejo a los que vayan a verla: es necesario estar muy pendiente a la pantalla si no se quiere perder detalle de lo que se está viendo. ¿Recuerdan, lectores? Un puzzle; una pieza que se nos va y las demás ya no encajan. Y aunque a mi querido doctor Who, que tuve el honroso privilegio de que viniera conmigoa verla, le pareciera excesivamente larga (148 horas de metraje) y, por ende, se le hiciera un poco pesada, a una servidora se le hizo muy corta. Prometido. Me quedé con ganas de más, y más... mucho más.

Con respecto a las interpretaciones, TODAS son geniales. Era de esperar, por otra parte, teniendo en cuenta el pedazo de reparto con el que contamos. Leonardo Di Caprio está muy bien, en su línea actual. La verdad es que Di Caprio nunca ha sido santo de mi devoción, pero es un tío muy listo y se está forjando un carrerón nada desdeñable y completamente respetable (hoy he visto en IMDb que tiene ¡22! proyectos rondándole). Desde Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008), me cae hasta simpático. Ken Watanabe es mención aparte; este hombre es que me encanta elevado a la milésima. Es un actor con una gran clase, un porte atractivo y una distinción a la hora de interpretar que hace que agache la cabeza en señal de sumisión cada vez que le veo. Olé, señor Watanabe. Joseph Gordon-Lewitt y Ellen Page son, como se ha dicho tantas otras veces, promesas del cine muy a tener en cuenta, no he descubierto nada nuevo. Me gustaron mucho los dos, quizá añadiendo esa nota simpática que la tensión sexual entre ambos provoca y siendo la parte sensata del equipo de Cobb. El resto del equipo lo componen Tom Hardy como el falsificador (que es capaz de adoptar la apariencia de cualquier persona en el sueño de la víctima que sea) y Dileep Rao como Yusuf (el creador de los somníferos más potentes para inducir a sueños profundos a las posibles víctimas). Buenas interpretaciones las dos, cada una en su estilo exigido por el personaje, pero el tándem perfecto para el grupo de Dom Cobb. Y Marion Cotillard... a ver, yo ayer le dije a mi querido doctor Who que de Francia sólo me gustaban dos cosas; no es cierto, me gustan tres, y una de ellas es la señorita Cotillard. Qué guapa es, leñe, y eso que soy heterosexual. Qué clase, qué elegancia, qué distinción, qué calidad a la hora de llorar... yo cuando veo a Marion llorar en pantalla se me parte el alma, porque es que me consta que llora de verdad. Me gusta mucho, sí, esta mujer me encanta, pero... su personaje está un poco como fuera de órbita; parece como si Nolan hubiese tenido que meter sí o sí el rollito romántico y la hubiese utilizado a ella. Corríjanme si me equivoco, pero pinta bien poco como medio villana... no sé, no sé. Lo que pasa es que Nolan es un tío listo (como Di Caprio), y no mete a cualquiera en su reparto, sino a Marion Cotillard. Qué grande es... El resto de secundarios, con Cillian Murphy, Pete Postlethwaite, Tom Berenger y Michael Cane no hacen sino darle distinción a un reparto de auténtico lujo, si bien es cierto que Cillian Murphy está flojito aquí (me tiene mal acostumbrada a papelones y a codearse con Ken Loach y Neil Jordan), y lo de Postlethwaite y Cane puede considerarse casi un cameo.

Los efectos son palabras aparte. Las leyes de la gravedad y de la física se ponen en entredicho continuamente en el mundo de los sueños y en pantalla de cine es hablar de palabras mayores. Me pregunto por qué en España no habrá llegado en 3D... y la banda sonora de Hans Zimmer es muy buena. Yo es que tengo una relación de amor/odio con Zimmer, pero parece que se está resarciendo y está creando partituras perfectas para las imágenes de pantalla. Nolan y Zimmer, ese otro gran tándem ya llevado a su máxima expresión con las dos partes del nuevo Batman de Christian Bale. Mi Spotify echa humno hoy con la banda sonora...

Onírica, esa es la palabra para Origen. Y sí, le viene como anillo al dedo, pero es tan magnífica que deja la sensación de haber presenciado un gran sueño.

Y doctor Who, yo le doy también un 6, ya lo sabes, pero volteado: se merece el 9. Will consequences be the same or not?
Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Evidentemente, Non, je ne regrette rien, de Edith Piaf.

Doctor Who dixit

Mañana me voy al cine a ver Origen (Inception, 2010), de Christopher Nolan. Es uno de los estrenos más esperados para casi todo el mundo, y mucho más para mí. Y digo para casi todo el mundo porque mi querido amigo Doctor Who (aunque a él le gusta que le llamen Alpha Male, cosa que no pienso hacer, porque como dice que está muy bien disfrutando de su soledad y su soltería, pues se fastidia y se queda como Doctor Who) viene a verla conmigo porque es un cinéfilo empedernido (como yo), pero no porque albergue especiales deseos de ver al último retoño que ha parido Christopher Nolan.

El caso es que mi querido Doctor Who me ha hecho un regalito. Pero de los de su estilo, que conste, o sea, destilando ironía a raudales:





A mí me ha hecho mucha gracia, la verdad. Me ha encantado. A pesar de todo...

... así que te dedico esta entrada, Doctor Who. Gracias mil por los buenos ratillos de charla que me concedes. Nos vemos mañana, ¿no?

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Esta te va a encantar, Doctor Who: Pieces of String, de Alela Diane.

Eclipse (2010), de David Slade


Sinopsis: Seattle está siendo asolada por una serie de desapariciones y asesinatos en masa. Para las autoridades, la autoría podría estar en un cruel y despiadado asesino en serie, pero en realidad, se trata de la vampiro Victoria, que espoleada por su sed de venganza hacia Bella y los Cullen, crea indiscriminadamente un ejército de vampiros neófitos para acabar con Edward, su familia y su amada. Para intentar detenerla y proteger también a Bella, los Cullen se ven obligados a unirse al clan licántropo, dejando así a un lado temporalmente su odio y rivalidad ancestrales. Al mismo tiempo, Bella tiene cada vez más problemas para aclarar sus sentimientos, pues está dividida por el amor que profesa al vampiro Edward Cullen y al hombre lobo Jacob Black...

Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver, vayamos por partes. A ver, a mí la saga Crepúsculo me gusta. No es que me apasione, pero bueno, me entretiene, con lo cual, ya es bastante. Yo me leí los cuatro volúmenes de la saga de Meyer en tiempo récord, porque enganchan que no veas (a pesar de sus más que frecuentes pasajes empalagosamente vomitivos), y a mí las pelis como que me van; me van porque, repito, me entretienen. Ya está. No se puede idolatrar a extremos insospechados esta saga (a no ser que seas una adolescente descontrolada), ni tampoco se puede condenar al más absoluto ostracismo; hay que ser objetivos: el único propósito, tanto por parte de las novelas como de las películas, es, simple y llanamente, entretener. Y conmigo lo consiguen, así que a mí no me importa volver a visionarlas de vez en cuando (ya volver a enfrentarme con la lectura de las novelas... eso ya es otro cantar).

Pero, ¿qué narices pasa? A ver, pues que en vez de ir in crescendo vamos cuesta abajo, en punto muerto, sin frenos y con el embrague pisado (esa frase es muy Catherine Heathcliff trademark). Porque mira que me aburrí soberanamente con Eclipse... fíjense ustedes, escasos y amados lectores de este blog, yo esperaba mucho menos de Luna Nueva (New Moon, 2009), de Chris Weitz, y mira por donde, me sorprendió gratamente y me lo pasé muy bien en el cine, me quedé con ganas de más, sí, señor. Lo cierto es que desde la primera, Crepúsculo (Twilight, 2008), de Catherine Hardwicke, creo que la cosa ha ido decayendo, quizá los cambios de directores o por la historia en sí, que es penosa hasta decir basta y que no se puede sacar de donde no hay. No sé, el caso es que Eclipse es mala de narices. Me sentí un poco mareada, aún conociendo la historia como lectora; hay un montón de información que contar que tiene que aparecer sí o sí, y el resultado es un batiburrillo de vampiros, hombres lobos, amores imposibles y odios ancestrales que marea, marea y mucho.

Supongo que aquí es como se dice siempre, que segundas partes nunca fueron buenas... en este caso, el dicho se cumple a la perfección.

Y, ¿qué pasa con las interpretaciones? Bueno, de mal en peor, porque en la primera eran bastante dignas. Buf, buf, por favor, pero qué pasarela de malos actores más interminable. Kristen Stewart sigue pareciéndome igual de pánfila que en la anterior (es que esa es la palabra adecuada para dirigirse a ella), y Robert Pattinson tiene serios problemas de autoestima, porque se cree un galán de los antiguos, como Montgomery Clift, y se queda en chulo piscina. Ah, no, perdón, que el chulo piscina es Taylor Lautner. Se nota que no había mucho dinero ante la insultante y descarada carencia de camisetas. Es que el resto de secundarios tanto me da que me da lo mismo, en serio. Patético, señores, pero... más dura será la caida. Y yo estaré ahí para verlo... ¿otro posible caso del síndrome Mark Hamill?

¿Lo mejor? La banda sonora, por supuesto, porque Howard Shore es un pedazo de genio, haga lo que haga. Y la selección, como viene siendo habitual en esta saga, de temas de grupos y solistas indis sigue siendo francamente buena, en serio. Yo soy una fan declarada de las bandas sonoras de esta saga, las recomiendo todas, las tres. Y supongo que para Amanecer (Breaking Dawn) ocurrirá lo mismo, y por partida doble.

Que luego me quejo, pero cuando estrenen Amanecer, ¿quién va a estar la primera en el cine para verla?

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Chop and Change, de The Black Keys (Eclipse Soundtrack).

Sentido del humor


Una de las cosas más importantes en esta vida es tener sentido del humor. Y, sobre todo, cuando se vive alguna experiencia traumática de la que crees que es imposible salir. Supongo que cuando vemos que todo nos supera, armarte de paciencia y optimismo es la clave para empezar a encarrilar lo que antes contemplabas como un rumbo a la deriva sin remisión.

Mi padre es el mejor ejemplo de sentido del humor con el que me he topado.

Operado de un cáncer de colon con éxito. Sin metástasis, sin quimioterapia. Su cuerpo entero es un puro trombo. Dos en la pierna izquierda, en la vena poplítea y en la femoral. Tres en el pulmón. Está vivo, de milagro e inexplicablemente. Debe inyectarse heparina de 10000 mg durante seis meses, además de llevar dos medias compresoras desde los tobillos hasta la cintura para evitar que los trombos afecten a, por ejemplo, corazón, o que sigan subiendo hasta, Dios no lo quiera, el cerebro.

Hace un par de semanas, mi padre y yo íbamos a la ortopedia para encargar las medias compresoras. Íbamos caminando y disfrutando de un agradable paseo, sin prisas, sin pausas. Llegado el momento, teníamos que cruzar por un paso de cebra en una avenida principal de mi Úbeda de mis amores (esta ciudad es caótica en lo que a tráfico se refiere, prometido y palabra). Sucedió lo que siempre, que los coches se saltan a la torera los pasos de cebra. Mi padre, precavido como pocos, me agarró del brazo para que no cruzara hasta que la vía estuviese despejada:

PapáCatherine: ¡Shhhh, no, no, no cruces! Espérate, que hay gente que está muy loca. ¡Ja! Tendría gracia, vamos, que no me matara ni un cáncer ni un tromboembolismo pulmonar, sino un coche que me atropeyara. Y fíjate, Cathy, eso ya sería no un trombo, sino un trombazo.

Me hizo muchísima gracia. Él es único para bromear... y es el que mejor lo hace en casa. Y hace pocos días estábamos los tres (PapáCatherine, MamáCatherine y yo) viendo la tele en nuestro salón y en un canal del robo más grande de la historia, digo, de la TDT, de cuyo nombre no quiero acordarme, salió un reportaje sobre los metrosexuales. Comentario oportuno al 100% de PapáCatherine:

PapáCatherine: Metrosexuales, metrosexuales, ¡qué idiotez! Yo no soy un metrosexual, ¡yo soy un trombosexual!

Es único. Si eso no es sentido del humor, ¿qué si no?
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: The Last Laugh, de Mark Knopfler.

Hoy te la dedico

Papá, esta te la dedico a ti, porque te viene que ni al pelo...

Invincible, Muse.



And tonight, we can trully say together we're invicible.

Papá, tú lo eres.

Catherine Heathcliff.

Me gusta el fútbol


Le agradezco en su totalidad la inspiración y la entrada en sí misma a mi querido Mike. Porque ahora a los futboleros nos viene una estapa maravillosa: el Mundial. ¡Partidos tooooooooodos los días! Por favor, qué delicia...

Pidos disculpas de antemano por el tonito un tanto discriminatorio que a mujeres destila, pero señoras mías, es en plan divertido, nada ofensivo, porque por lo menos, yo soy mujer (y orgullosísima de ello, Dios me libre) y no me sentí para nada agraviada, me reí mucho, de hecho. Yo creo que le dedicaré la entrada a mi madre; la pobre está en franca minoría: mamáCatherine versus papáCatherine y Catherine Heathcliff, o lo viene siendo odio el fútbol versus lo idolatramos.

Ánimo, mamá, si sólo será durante un mes y ya. Ah, no, que empezaría la pretemporada de los equipos, los amistosos, los torneos de verano, calentando motores para la liga 2010-2011... ¡Ñam, ñam!

EDICTO PARA LA ESPOSAS, MADRES, HERMANAS, PRIMAS, AMIGAS, NOVIAS, MOZAS Y MUJERES EN GENERAL:

1. Les informamos que del 11 de Junio al 11 de Julio , se celebrará el Mundial de Fútbol , así que lean las secciones deportivas y todo lo referente al evento para que tengan tema de conversación; si no lo hacen, no se extrañen de que no les hablemos, no tendrá sentido.

2. Durante el Mundial la televisión es nuestra, a todas hora, sin excepción. El mando no se mira, y mucho menos se toca.

3. Si tienen que pasar frente a la tele durante un partido no nos importa, siempre y cuando pasen gateando y sin distraernos, o esperando prudentemente alguna pausa (fuera de banda, de puerta, etc.).

4. Durante los partidos estamos sordos y ciegos. No esperen que les oigamos, que abramos la puerta, contestemos el teléfono, llevemos los hijos al colegio, acompañarlas a ningun lado o ayudar en algún trabajo. Para eso los hombres no somos capaces de hacer más de una tarea a la vez, ¿no?

5. Será bueno que siempre tengan cervezas en la nevera, whisky a mano en abundancia y sonrían y atiendan bien a los amigos que llegan a ver el mundial. Tendréis que encargaros de revisar que las bebidas y comidas estén listas y que no falten nunca. Si no es así, nos iremos al bar, allí siempre están listas, con la posibilidad casi matemática de llegar a cualquier hora intempestiva y en estado francamente lamentable, en cuyo caso no cabe tomar ningún tipo de represalia, ya que si nos hemos ido ha sido por la incomodidad a la que nos vemos sometidos en nuestra propia casa. En agradecimiento, les dejaremos ver la televisión desde la media noche hasta las 6 de la mañana.

6. - Por favor, si nos ven molestos porque nuestro equipo favorito va perdiendo, no nos digan "no es para tanto", o "en el siguiente seguro ganan", eso nos hace cabrear incluso más. Todo español futbolero lleva un seleccionador dentro, ¡respétenlo!

7. Pueden sentarse a ver UN partido con nosotros y pueden hablar (poco) en el descanso y sólo si hay anuncios. Y no abusen, UN partido.

8. Las repeticiones de los goles son muy importantes. No importa si ya las vimos o no las hemos visto, las queremos ver de nuevo. Muchas veces. (¡Este punto me encanta!)

9. Que no se le ocurra a ninguna de sus amistades bautizar al niño o hacer una Primera Comunión un sábado o domingo de partido del Mundial porque: a) No iremos b) No iremos y c) No iremos.

10. Ni se les ocurra decirnos "hace mucho que no vamos a casa de mi madre", porque no iremos bajo ningún concepto. Ya es un inconveniente en cualquier otra ocasión, muchísimo más durante el Mundial. Si un amigo nos invita un domingo a ver fútbol iremos sin más trámite. Es más, iremos cualquier día y a cualquier hora, sin pensarlo.

11. Los resúmenes de la jornada Mundialista durante la noche son tan importantes como los propios partidos; no se les ocurra decir "pero si eso ya lo viste. ¿Por qué no cambias?".

12. Los jugadores son buenos o malos, pero NUNCA son ni guapos ni feos (en este punto discrepo, sólo basta con mirar a Xabi Alonso, ¡por favor, qué hombre!).

13. Finalmente, ahórrense expresiones como "¡Qué bien que el Mundial es cada 4 años!" Estamos inmunizados contra esas palabras. Entre Mundial y Mundial hay Eurocopa, y cada año hay Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones, Copa de la UEFA... Nuestra benevolencia al no abusar de ello roza el altruísmo, no se pasen de listas... (Este me encanta también, pero está
old-fashioned, que la Liga de Campeones es ahora la UEFA Champions League y la Copa de la UEFA se llama ahora Europa League. Ahí, que se note que, a pesar de ser mujer, estoy puesta y más que puesta).

¡LÉASE Y CÚMPLASE!

Nota: Les recomendamos fijar este aviso (edicto) en los lugares más visibles de la casa (sala principal, comedor, nevera), con el fin de que no digan después que no se les avisó con tiempo. El incumplimiento de estas normas acarreará inmediatamente la suspensión por un año de Salsa Rosa y Dónde Estás Corazón, así como del programa de Ana Rosa Quintana, con la sustitución de los mismos por la colección en DVD de Duelos Históricos del Marca o similares. (¡Qué bueno!)

Ale, futboleros míos, ¡a disfrutar!

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Wavin' Flag, de David Bisbal & K'naan.

Ratones alternativos


Sábado, 15 de mayo de 2010, FNAC de Sevilla, alrededor de las siete de la tarde.

Catherine Heathcliff encontró el cd titulado Black Holes & Revelations, de sus adorados Muse, su segundo grupo favorito (todo el que la conoce sabe que el primero es Coldplay), al maravilloso precio de 7.95 euros. Catherine tiene toda la discografía de Muse en su poder, pero ninguno es original; casi todos son grabados por displicentes y generosos amigos. Ello se debe a que a Catherine antes Muse sólo le gustaba, pero ahora y desde que está en Sevilla los adora, y decidió hace poco comprarse uno a uno y a su debido tiempo todos sus cds originales.

Catherine estaba con su padre. En realidad, Catherine pasa ahora muchísimo tiempo con su padre, por razones obvias y que no vienen al caso. PapáCatherine decidió regalarle él mismo el cd, ante las protestas de Catherine, que desde que tiene un sueldo fijo odia que sus padres le compren nada:

CatherineHeathcliff: Papá, que no, que me lo pago yo, que para eso gano yo mi dinero. ¡Si además, son ocho euros, jolín!
PapáCatherine: ¡Que te calles, que te lo pago yo! A ver, ¿no dices que es tu cd favorito de esta gente?
CatherineHeathcliff: Sí, sí... jolín... bueno, es que me encantan, papá, este cd es una joya.
PapáCatherine: Ea, pues ya está, adjudicado.
CatherineHeathcliff: Muchas gracias, es mi disco favorito de Muse.
PapáCatherine: De nada, de nada, pero... ¡hija, qué cosas te gustan! Muse... ¿un grupo que se llama "ratón"? ¡Qué cosa más rara!
CatherineHeathcliff: ... esto... papá, ehm... eso es MOUSE...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: cualquiera de Muse; dejo a mis lectores que le pongan banda sonora a esta entrada, pero con una condición: que sea cualquier composición de mis ratones alternativos.

Querido papá

Querido papá:


Dicen que los 25 años son cruciales en la vida de todo ser humano. Me dijeron en noviembre de 2009 que acababa de cumplir una edad preciosa, y que a partir de ese momento la vida corría mucho más rápido y sin darte cuenta. Yo no sé si es verdad o mentira, pero sí que es cierto que desde ese momento hasta ahora me sentía como si estuviera viviendo la mejor etapa de mi vida. Dicen también que a los 25 años empiezas a ser -y a sentirte- un poco más adulto. En eso no sé yo, porque yo seguía con mis locuras -sanas, eso sí- como siempre.

Pero ahora sí que entiendo esa afirmación.
Los hijos somos de naturaleza egoísta para con nuestros padres. Supongo que eso es inherente al tema de ser hijo. Queremos crecer muy deprisa, siempre ha sido así. Y creemos que nuestros padres son eternos, porque siempre lo han sido para nosotros, desde niños; los miramos con una suerte de admiración reverencial, como si fuésemos siempre muy pequeñitos y estuviésemos constantemente mirando hacia arriba, hacia un ser superior, lleno de autoridad. Para los hijos que queremos a nuestros padres, ellos son invencibles, de hierro macizo, y ni siquiera pensamos el hecho de que algún día puedan dejar de estar ahí. ¡Por Dios, eso es casi pensamiento herético! Nuestros padres, repito, son eternos. Y como tal, jamás dejarán de estar protegiendo nuestras espaldas.

El problema es que la vida es la mejor maestra que tenemos, y nadie mejor que una docente sabe que esa es una gran verdad. Como buena maestra, es capaz de enseñarnos valiosas lecciones en ocasiones, pero en otras es dolorosamente estricta con sus discípulos. Y papá, con nosotros, conmigo, lo está siendo. Y mucho.


Sin embargo, yo siempre he sido una alumna de sobresalientes y matrículas. Ni un sólo suspenso jalona mi expediente académico. He pasado exámenes muy difíciles y ha habido asignaturas que se me han atragantado, como buen ser humano que soy. Así que yo me senté el miércoles día 12 de mayo de 2010 delante de mi vida, miré directamente a su faz y le dije que estudiaría muchísimo hasta dejarme la piel, como he hecho siempre, porque esta nueva prueba la pasaría, y con nota. Haré así que tú, papá, te sientas orgulloso de mí una vez más, como ha ocurrido siempre. Te doy mi palabra de que así será.


Pero...

Papá, no puedo pasar esta prueba sin ti. Y aunque mi escrito destile egoísmo porque la mayor prueba de todas recae ahora mismo en tus manos, no puedo dejar de pensar que mamá y yo también hemos de pasar este severo examen donde nos entra toda la materia explicada en la asignatura de la vida.


Así que, papá, ayúdame, ayúdanos: estudia mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, la vida nos va en ello. Eso sí, la vida nos va a permitir que nos mofemos un poquito, una chispa nada más, de ella; cuando te estés sometiendo a la mayor prueba de todas, mira de reojo a derecha y a izquierda, y cópiate de quien siempre tienes y tendrás a cada lado: de tu mujer, mi madre, y de tu hija, la que escribe.
¿Me lo prometes?
Tu hija, que te quiere más que a nada,

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Invincible, de Muse (Black Holes & Revelations).

Dejadme que os presente


Este año he ido a mi primera feria de Sevilla. La primera en toda mi vida. Ha sido una experiencia única en todos los sentidos, porque si bien la que escribe no es que sea muy adepta a celebraciones de ese tipo, sí que es cierto que, a varios niveles, la experiencia vivida en abril fue bastante intensa y jamás dejó de sorprenderme durante los tres días en los que estuve pisando albero en el recinto ferial. Es hermoso de veras conocer nuevas cosas y saber extraer tanto lo positivo como lo que no lo es tanto de todo lo que se vive.

Y una de las cosas positivas que la feria de abril de Sevilla me reportó fue conocer a Alfredo Moreno.

El mundo es muy pequeño, bastante diminuto, en realidad, y los caminos por los que nos guía hace que la vida sea una aventura muy interesante. Alfredo es vecino mío; bueno, vecino... más o menos. Digamos que vivimos en el mismo barrio, a más o menos unos diez minutos a pie de distancia (o quince, si llevas tacones). Alfredo es mi tocayo de primer apellido (evidentemente, de mi nombre real, no del pseudónimo bajo el que escribo en este blog), y ese es un dato importante, porque por esa coincidencia hace que me despierte hasta más simpatía aún si cabe. Alfredo es antiguo alumno del colegio en el que ahora trabajo, así que en fin, hasta por unos cuantos años de diferencia, estábamos casi, casi, casi destinados a encontrarnos dentro de cuatro paredes docentes. Y, lo más importante, Alfredo es un encanto de persona; en realidad, nos conocemos muy poquito, pero lo suficiente como para ser capaz de decir que es francamente agradable, simpático, divertido... y etcétera, etcétera, etcétera, porque todo lo que voy a decir deducido de lo poquito que nos conocemos, hasta ahora, va a ser bueno, excelente.

Y, en fin, Alfredo es también una caja de sorpresas, porque es un gran artista.

Cantautor, de los que ya no quedan, de esa raza de artistas que pareció declinar tiempos atrás, pero que de vez en cuando, muy de vez en cuando, nos sorprende con gratas sorpresas, valga la redundancia. Como a mí, amante de la música intimista y sin grandes estridencias. Como la de Alfredo. Le di mi palabra de que haría todo lo posible por que su música se oyera, y desde mi humilde blog procuro contagiar a mis fieles lectores de ese gusanillo en el estómago que provoca escuchar No cambies de luz. Las personas que amamos la música por encima de todas, que la vivimos y que hemos participado de ella (como es mi caso, que siempre he dado pequeños conciertos y recitales), nos resulta muy difícil a veces expresar con palabras lo que una pieza nos inspira, y tan sólo podemos compartirla con los demás.

Así que, dejadme que os presente a Alfredo Moreno. Un consejo, dadle al play y relajaos... tan sólo escuchad.


Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: ¿Necesitas más pistas?

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