Blogger Template by Blogcrowds.

De cómo conocí a Vladtepito




Las consecuencias de tener una casa cerrada durante un tiempo considerable son numerosas, y la que quizás pueda considerarse una de las menos preocupantes es encontrarse una capa de un metro de polvo sobre los muebles y el suelo. Es lo que provoca el tener tu hogar a bastantes kilómetros de donde trabajas. Nada, se limpia y listo. ¿Pero qué ocurre cuando los okupas invaden tu propiedad? ¿Qué hacer ante esto y ante los destrozos que pudieran ocasionar? La verdad es que es una situación complicada y nada deseable, pero he de confesar que esto es lo que nos ocurrió a mi madre y a mí en nuestra casa.


Tuvimos el pasado julio un okupa en nuestro hogar: un murciélago.


Sucedió por la mañana. Yo estaba en el salón desayunando mientras leía, paradojas de la vida, Lestat, el vampiro, de Anne Rice. Mi madre estaba en la cocina, trajinando, como siempre. De repente, un grito espeluznante llegó a mis oídos e hizo que se me erizara el vello y pegara un respingo: “¡Aaaaah! ¡¡¡¡¡Catherine!!!!!”. La voz de mi madre rasgó el viento. ¡Mi madre pedía auxilio! Llena de preocupación, me volví en mi asiento de repente y grité a mi vez: “¡¡¡¡¡Aaaaaah!!!!! ¡¿Qué?!” Eso sí, yo no me moví del sitio, por si acaso. Confieso que lo primero en lo que pensé fue en arañas, gigantescas arañas, negras y peludas poblando por doquier la alacena o el lavadero de mi casa. Repito: es lo que tiene tener un sitio cerrado durante tanto tiempo. Bueno, eso y tener una imaginación desbordante, delito del que me confieso culpabilísima. Y ante ese aterrador pensamiento, yo seguía sin moverme. Caramba, mi madre podía estar en peligro… ¡y yo me quedé en el asiento! Con la cara desencajada por la preocupación, eso sí, que conste. Arañas, arañas enormes, arañas oscuras y con pelos… ¡maldita aracnofobia patológica y sin remisión la mía! Pero no eran arácnidos llenos de pelos, pues otro grito de mi madre confirmó de lo que se trataba: “¡¡¡¡¡Catheriiiiine!!!!! ¡¡¡¡¡Un murciélago!!!!!”. Buf, menos mal. Claro, menos mal para mí, porque para mi pobre madre, ese ser tan excepcional que me dio la vida y a la que yo negaba el auxilio, ODIA, en el sentido más literal y mayúsculo de la palabra, a los murciélagos; esa sensación es superior a ella: no los soporta, le aterran horriblemente, hasta el punto de quedarse paralizada. Bien, pues más o menos eso fue lo que pasó, porque de repente veo un murciélago muy pequeñito venir volando de la cocina hasta el salón donde yo desayunaba plácidamente en compañía de mi Lestat literario para después dejarse caer detrás de una puerta, y más tarde… quietud, tan sólo rota por el portazo de la puerta de la cocina cerrada a cal y canto. Mi madre se había encerrado, presa del pánico. Claro. Obvio. Desde su refugio improvisado, gritó: “¡¡¡¡¡Échalo de aquííííí!!!!!”


Bueno, yo intenté por todos los medios coger al animalito. Usé un trapo y todo para poder atraparlo y así dejarlo en la ventana para que se fuera. A mí me daba mucha pena, porque era muy pequeñito y estaba muy calentito y blandito, me parecía que si lo cogía entre mis manos o entre mis dedos, le iba a hacer daño. Claro, el pobre animalito pasó de mí tres pueblos y se lió a volar en círculos por todo el salón. Así se tiró un rato, y a mí no se me ocurre otra cosa que mirarlo embelesada, mientras me reía sin parar. La verdad es que en cuestión de cinco minutos me encariñé con él y le puse hasta nombre: Vladtepito. Es que era muy pequeño…


Mi madre me escuchó reírme y salió de la cocina. “¡Si ya sabía yo que no había forma! ¡¡¡¡¡No te rías!!!!!”. Y cuanto más me decía que no me riera, yo más me reía. El pobre Vladtepito seguía dando vueltas en círculo por todo el salón, y cada vez que sobrevolaba la cabeza de mi pobre madre, que es una santa y tiene el cielo ganado por tener una hija tan descastada, se encogía sobre sí misma, apretaba los dientes y murmuraba “!uuuuuh!”, así, como con asco o dentera, la pobre mía. ¿Qué hacía yo mientras tanto? Reírme a carcajada limpia. Mi madre ya desesperada intentó poner orden: “¡Catherine, ABRE LA VENTANA!”. Vale, si te grita de esa manera, más vale hacerle caso. La risa se me cortó de golpe y abrí la ventana y la persiana lo más que pude, pero ya sabía yo lo que iba a pasar, así que le dije a mi madre: “Mmmh, mamá, esto… los murciélagos no ven, así que…”. Pero no había problema; mi madre, en un arrebato de valor sin precedentes, cogió el plumero y, armada con tan letal instrumento, se dispuso a espantar al murciélago, que seguía dando vueltas en círculo por el techo del salón. Pobre mamá de Catherine… sin moverse del sitio, comenzó a agitar el plumero arriba y abajo, de manera constante, sin parar, a la par que entonaba su “¡uuuuuh!” característico, mencionado líneas arriba. La situación era bastante cómica, porque la pobre mía no se movía de la baldosa que había elegido como su receptáculo vital: su existencia en ese momento se reducía a ese pequeño rectángulo de mármol, de ahí no se movía. Durante esos angustiosos minutos, mi madre vio su vida recluida en ese estrecho espacio, encogida de hombros, gritando “¡uuuuuh!”y moviendo el plumero arriba y abajo, arriba y abajo, una y otra vez, como el gato de Mixta (y permítaseme la licencia publicitaria). La verdad es que lo hacía todo a la vez, así que ahí tenemos la prueba fehaciente de que una mujer puede hacer bastantes cosas simultáneamente, y si es una madre, más todavía. Yo es que siempre he creído que mi madre sabe hacer de todo, la verdad,…


…hasta espantar murciélagos, porque mi pobre Vladtepito se marchó por la ventana finalmente. Quiero creer que se fue porque quiso y porque ya estaba harto de dar vueltas en círculo por mi salón, pero a mi madre le digo que se fue por ella y sus infalibles métodos espanta-murciélagos. Claro, todo esto para que se sienta mejor. Lo cierto es que, horas más tarde, le pregunté que por qué le daban tanto miedo los murciélagos, a lo que ella me respondió, con toda lógica, con otra pregunta: “¿Y a ti por qué te dan tanto miedo las arañas, a ver?”. Cierto, pero mi respuesta es evidente: son arácnidos, no son mamíferos, como los murciélagos. Pero lo mejor, lo mejor, lo mejor de todo, fue la réplica que mi madre me soltó a continuación:


- ¡Ay, Catherine, que no! ¡Que no soporto a los roedores de sangre fría!


Evidentemente. Ante este argumento de lógica aplastante, no tengo nada más que añadir, tan sólo que mi madre SIEMPRE lleva razón, aunque no la lleve, como es este caso.

Rectificación: mamá Catherine me pide que limpie su imagen y deje claro que ella sabe de sobra que los roedores (murciélagos incluidos) son de sangre caliente; ella, lo que en realidad quería decir era: "¡Que no soporto ni a los roedores ni a los animales de sangre fría!". Es verdad, que conste, que los reptiles tampoco los soporta. Dicho queda.


Catherine Heathcliff.



Lo que estoy escuchando: Sympathy for the Devil, de Rolling Stones.

4 Comments:

  1. Ayrim said...
    jajaja, lo que me he reído...solo de imaginarme la situación. Tu madre una santa! y Vladtepito, que personaje tan curioso...uhm, curioso, curioso...jjajajaja, uuuuuuuuuuh

    Saludos, CATHERINE quieres abrir la ventana!
    Catherine Heathcliff said...
    :D

    ¿Te ha gustado? Pues la historia es completamente verídica, basada en hechos superhipermega reales :D

    Vladtepito... ¿dónde estará, el pobre?

    Porque yo a veces, cuando estoy sola, digo: ¿y si Dracula viniera a verme, Dracula como Gary Oldman, claro? Y luego digo: ¡nonononono!

    :D

    ¡Besos!
    (`·.·•мαяgун•·.·´) said...
    Hi!

    Jajaja, que historia más cómica. Te imagino a ti desternillándote de risa mientras tu madre se moría de miedo. Que mala soy.

    Es normal, mi madre no soporta las cucarachas y las ratas y yo en cambio tengo un hámster (pero a ese le cogió cariño xD).

    Que gusto saber de ti, estaba pensando en mandarte un e-mail o un mensaje pero ya sabes como tengo la cabeza ahora en verano. Por cierto, con respecto a la entrada anterior ¿te has ido a vivir a Sevilla? Es que cuando la leí me dio esa impresión pero tampoco quería sacar conclusiones equivocadas =P

    Espero que todo te vaya estupendo, a mí ya me falta poco para empezar el instituto de nuevo pero siempre pienso que cuánto antes empiece el instituto antes podré ver Luna Nueva (que obsesión, siempre saco el tema xD)aunque eso sí, comparé los trailers y no sé por qué pero siempre me gusta muchísimo más en inglés, me gustan más las voces de Edward (Robert) Alice (Ashley) Jasper (Jackson) y Jake (Taylor) la de Bella es la única que prefiero en Español porque siempre me imaginé la voz de Bella más aguda y suave.

    En fin... por cierto, te puede parecer increíble pero sigo con el cap. 5 de Noche Oscura. La verdad es que lo he estado pensando y no sé si quieres seguir corrigiéndolos porque se parece más a un culebrón que otra cosa y tú te mereces una lectura más "constructiva".

    ¿Qué tal la tesis? Deseo que todo te esté yendo bien.

    Espero con impaciencia tú respuesta =D

    Besotes! tQ
    Catherine Heathcliff said...
    ¡Hola, guapísima!

    ¡Qué alegría saber de ti y de recibir tu visita! Me alegro de que te haya gustado la historia; la verdad es que ese día me lo pasé genial con mi madre, fue una situación súper cómica, muy divertido.

    Las cucarachas en casa... como en la tuya, mi madre y yo las odiamos a muerte, con la diferencia de que mi madre es capaz de pegarles un escobazo y yo no, yo cuando veo alguna salgo corriendo y me encierro. Es que yo tengo FOBIA a todos los insectos en general, me da igual cuál sea, salgo corriendo y no se me ve el pelo. Bueno, a los insectos y a las arañas... ¡Grrrrrrrr!

    Con respecto a lo de Sevilla, tus impresiones no son para nada equivocadas, me voy a vivir a Sevilla porque, gracias a Dios, tengo trabajo allí, así que a partir del 31 de agosto estaré viviendo en la capital andaluza de pleno derecho. Estoy muy contenta y muy ilusionada, y tengo un montón de ganas... no te preocupes, en cuanto pueda, pondré internet en mi piso y seguiré posteando y continuaremos en contacto. ¡Graciaspor los buenos deseos! Te mantendré informada ;)

    Con respecto a lo de empezar el insti, a mí me pasaba igual cuando estudiaba, tenía siempre a finales de agosto un montón de ganas de volver a la rutina. ¡Yo también tengo muchas ganas de ver "Luna Nueva"! Si todo va bien, cuando la estrenen, iré a verla en Sevilla con una amiga de allí, o si no, me espero un poquito y vuelvo a casa ese finde y la veo con mis amigas de aquí, que también son súper fans. ¡Qué ganas!

    A mí no me importa que me mandes el capítulo, aunque tú creas que es un poco en plan telenovela. Lo que tú quieras; igual deberías ir mandándome algo ya, para que no sea muy largo, porque cuanto más avances, más puede ser que tarde en corregirlo, con el trabajo y los estudios. Ya como tú veas, guapa.

    La tesis va genial, ya está terminada, y la portada la he pintado yo. ¡Ha quedado genial! ¡Gracias!

    Un beso muy fuerte, linda, y seguimos en contacto. ¡Cuídate mucho, mucho, mucho, tesoro!

    Catherine Heathcliff.

Post a Comment



Entrada más reciente Entrada antigua Inicio