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Song of the Week VII

Song of the week number seven: Ya no me acuerdo, de Estopa.




Catherine Heathcliff.


Avatar (2009), de James Cameron


Sinopsis: en el año 2154, Jake Sully (Sam Worthington) es un ex-marine atado a una silla de ruedas, pero que a pesar de eso, sigue siendo un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar al planeta Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un extraño mineral, pieza clave que resolvería la crisis energética de la Tierra. La atmósfera de Pandora es tóxica para los humanos, así que científicos han creado el programa Avatar, mediante el cual los humanos "conductores" tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Estos cuerpos están creados genéticamente de ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na'vi. Estando en su forma avatar, Jake es capaz de caminar otra vez. A través de su avatar, Jake ha recibido la misión de infiltrarse entre los Na'vi, los cuales se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral, y ganarse su confianza para así asegurar el éxito de la misión humana. Pero una bella Na'vi, Neytiri (Zoe Saldana), salva la vida de Jake, y todo cambia. Jake es admitido en su clan y aprende a ser uno de ellos, sometiéndose a muchas y peligrosas pruebas y aventuras. Mientras, los humanos siguen con su plan, confiando en la valiosa información de Jack.

Por fin, señores, por fin. Avatares son los que he sufrido yo desde el 18 de diciembre, fecha en la que se estrenó la última película de James Cameron, para poder ver la última sensación del cine. Este jueves pasado fue un gran día, y si bien sabía que iba a llegar tarde a casa, que al día siguiente me tocaba madrugar para ir al cole y que iba a estar hecha un espojo muerto de sueño, me daba igual: yo tenía que ir, que bastantes oportunidades había perdido ya. Bueno, pues mi primera experiencia en 3D no fue mal del todo, pero yo es que tengo una teoría: James Cameron tiene el pene pequeño. Por qué si no, a ver, le da por hacer películas tan GRANDES. Es que este hombre tiene un gran problema, y es su preocupante megalomanía; de hecho, cuando entra a una habitación, lo hace cinco minutos después que su ego, porque éste lo hace primero, tan grande es. Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver: vayamos por partes.

La película es una maravilla, de principio a fin. De hecho, dura tres horas y a mí se me hizo realmente corta. Es que todo es perfecto, visualmente mágica. El ideal mundo creado por James Cameron es totalmente onírico, irreal, hermosamente utópico. Agridulce sensación al contemplar tanta belleza a través de unas ridículas gafas de 3D, lo más cerca que jamás podremos estar de ese subyugante, puro e inocente mundo. Yo le decía a mi madre por teléfono antes de ir que esta película es el siguiente paso en la historia del cine; yo, como cinéfila que me considero, me enorgullezco al decir que yo fui testigo de ese paso, de esa evolución; dentro de unos años podré decir eso de: yo estuve allí. Los Na'vi son espectaculares; es que saltan de la pantalla, parecen actores reales, es increible... los miras con detalle y eres capaz de contemplarle hasta los poros de la piel y cada raíz de cabello. Tanta perfección resulta espeluznante. El mensaje ecologista es claro y contudente, aunque a mí me caló más hondo el afán colonizador e imperialista de los seres humanos, recordándome a lo que siglos atrás hicimos con los nativos americanos o las tribus africanas y el mercado esclavista; la sensación de vergüenza y humillación fue la misma.


¿Cuál es el problema, pues? Bueno, en realidad el quid de la cuestión radica en el guión, que es inexistente. Aquéllos que dicen que
Avatar es una extraña mezcla entre Bailando con lobos (Dancing with Wolves, 1990, de Kevin Costner) y Pocahontas (1995, de Mike Gabriel y Eric Goldberg) acertaron de pleno; no esperes más de la cinta de Cameron. Creo que, al igual que pasó con Titanic (1997), James Cameron utiliza manidas historias, dignas del más prototípico cliché, para dar rienda suelta a su megalomanía, que es mucha, enorme, gigantesca. Me gustaría poner a este hombre en un aprieto, y es saber si es capaz de hacer una película de autor, como Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006, de Jonathan Dayton y Valerie Faris) o Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are, 2009, de Spike Jonze).

Tal vez el problema sea yo, que me veo a veces sobrepasada por tanta magnificencia; quizá es porque soy una mujer a la que le gustan las cosas sencillas, sin pretensiones; o tal vez sea sea verdad que soy una gafapasta repelente, cosa que dudo, porque disfruté como una enana viendo
Sherlock Holmes (2009, de Guy Ritchie). No lo sé... Lloré, reí, me estremecí, permanecí en tensión. Sí, pero... y cuando yo le pongo un "pero" a alguna película es que algo falló cuando la vi. ¿Demasiadas expectativas, tal vez?

Por cierto, por cierto, por cierto: James Horner debería retirarse ya, que la partitura de
Avatar es taaaaan parecida a la de Troya (Troy, 2004, de Wolfgang Petersen), que ya canta por bulerías, vamos.

Lo siento, Margyh. Mi querido Blackwood, ya te lo dije en persona, pero te lo repito: tienes que ir a verla.
Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: I See You, de Leona Lewis (Avatar Soundtrack).

Caramelos altruistas


Martes, quinta hora de la mañana. Tenía guardia, así que fui a sustituir a una clase de segundo de secundaria. Aunque yo sea profesora de primero, conozco a la gran mayoría de alumnos de los cuatro niveles de secundaria, así que no me importa entrar en una clase que no es "la mía", pues no me siento "extraña" entre los alumnos. No había deberes programados, así que les dejé la hora de asueto, dentro de un moderado clima distendido. A la media hora más o menos de estar en el aula, se acerca a la mesa del profesor, donde yo estaba corrigiendo unos exámenes, un alumno para hablar conmigo, muy enigmático.

AlumnoCathy: Señorita, tenga: un caramelo de banana.
CatherineHeathcliff, mirándolo con cara de escepticismo y con una sonrisa de medio lado: ¿Altruista?
AlumnoCathy, con cara de desconcierto y de no saber qué estaba pasando: No, no, no, señorita. De banana.

Y yo lanzo una pregunta al aire: ¿qué hacer cuando se te plantea una situación semejante? ¿Te ríes o le intentas explicar a esa criatura que no hay caramelos de sabor altruista? ¿Acaso el altruismo es un sabor? ¿Debería el profesor (yo, en este caso) replantearse su vocabulario y su forma de hablar ante situaciones coloquiales con un alumno? ¿O es que acaso yo he estado dormida durante 25 años y he abierto mis ojos a la luz a un nuevo idioma español, o quizá me quedé anclada en el siglo XIX y hablo como Mariano José de Larra? El viernes pasado fui al cine a ver La herencia Valdemar (José Luis Alemán, 2010), y desde entonces yo no duermo tranquila, pues mi piso me parece más grande, más oscuro y más frío que nunca, y ahora vivir sola se está convirtiendo en un pavoroso gran problema (y mi largo y lúgubre pasillo aún más), pero es que creo que debería darme más miedo pensar en caramelos altruistas que en un espíritu maligno caníbal poseyendo a un cadáver putrefacto andante (los que han visto la película sabrán de lo que estoy hablando).

O peor aún: ¡un espíritu maligno poseyendo un cadáver andante y con caramelos de banana altruistas en las manos!

De todos modos, será mejor olvidar la anécdota lingüística y semántica. El alumno tuvo un detalle hacia mí, así que por eso le sonreí, cogí el caramelo y guardé silencio tras decir "muchísimas gracias". Yo les recuerdo siempre a mis alumnos lo importante que es leer, culturizarse por placer; tristemente, no suelen hacerme mucho caso en esto, y bueno, a pesar de lo divertido de la situación vivida, no deja de ser bastante desalentador.
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: I Want Candy, de Aaron Carter.

Song of the Week VI

Este verano tuve la gran suerte de verla en directo con su Adagio Tour. Y todavía no he conseguido cerrar mi boca, y los pelos se me erizan cuando recuerdo las casi dos horas de concierto que nos brindó. Los euros mejor invertidos en mi vida.

Porque la sigo desde que tenía 12 años, y he sido testigo de todas sus metamorfosis.

Por eso aquí recojo la versión de Europa de su último álbum, Tarántula, en su gira Adagio Tour. Y deseando que edite este concierto en cd y dvd. De verdad, la impresión que me causó no puede describirse con palabras: hay que ir a verlo. Y lo mejor de todo: incluyo en este post la versión del concierto al que yo asistí el pasado agosto. ¡Qué recuerdos, por favor!

Magnífica. Grande. Única. Diva. Nuestra diva.

Song of the week number six: Europa, de Mónica Naranjo.



Catherine Heathcliff.

Sherlock Holmes (2009), de Guy Ritchie


Sinopsis: Nueva vuelta de tuerca a uno de los personajes más famosos creados por Arthur Conan Doyle, en Sherlock Holmes Holmes (Robert Downey Jr.) y Watson (Jude Law), su incondicional y fiel compañero, se enfrentan a un nuevo reto. Nuestro héroe, mostrando unas habilidades para luchar tan letales como su legendaria agudeza intelectual, peleará como nunca antes se había visto para acabar con un nuevo enemigo, Lord Blackwood (Mark Strong), y desenmarañar así un complot mortal que podría destruir el país. Más que basarse directamente en las novelas de Conan Doyle, esta película es más una adaptación del cómic de Lionel Wigram, que reinventaba los personajes de Holmes y Watson, convirtiendo a ambos en detectives con diestras habilidades para el boxeo y el manejo de la espada.

El domingo de la semana pasada recibí un mensaje en mi móvil para un plan espontáneo y tardío para la noche de ese día: ¿te vienes al cine, Cathy, a ver Sherlock Holmes? Venga, vamos, que yo siempre estoy dispuesta para un cine. Lo cierto es que, a pesar de lo inesperado del plan, sólo puedo decir que hacía muchísimo tiempo que yo no disfrutaba tanto con una película. Sherlock Holmes me resultó una película entretenidísima, muy, pero que muy bien filmada, divertida, con la dosis justa de acción, con interpretaciones estupendas, sobre todo, en lo que se refiere a la pareja protagonista, y monólogos deductivos brillantes por parte de un Holmes memorables. Genial, señor Ritchie, sencillamente genial.

He leído varias críticas sobre la cinta en diversos sitios de internet y bueno, no es que sean particularmente optimistas. La tildan, en su gran mayoría, de cinta de entretenimiento sin pretensiones, sin más. Bueno, particularmente, yo voy un poco más allá. Se me hizo francamente corta, y estuve durante las dos horas de metraje clavada en el asiento disfrutando como una niña pequeña. Me gustó muchísimo Robert Downey Jr. en su papel, y resalto precisamente este hecho porque cuando conocí la noticia de que este actor encarnaría al legendario Holmes levanté la ceja con escepticismo; no es que no me guste Downey Jr., todo lo contrario, pero no me encajaba en el papel; será por el sempiterno cliché mental que tengo de que personaje inglés = actor inglés. Me equivoqué, a veces hay que ser más open-minded, Cathy. Yo veía más a Law como Holmes y a Downey Jr. como Watson en un principio, pero luego, conforme iba viendo la película, me fue gustando cada vez más la encarnación de ambos personajes por estos dos actores aparentemente tan dispares. Y es que la calidad se nota, y tanto Downey Jr. como Law son dos grandes actores de su generación. Los secundarios son de lujo, destacando a Rachel McAdams en el papel de Adler, el gran amor de Holmes, en su continua dialéctica de "ni contigo, ni sin ti"; cada vez me gusta más esta actriz, que sin prisa, pero sin pausa, continúa demostrando que vale, y mucho. Mark Strong en el papel de lord Blackwood está estupendo, pero es que a mí me gustan los malos con estilo, como él. Bueno, en realidad es que parece ser que a mí todos los Blackwoods me gustan cantidad. Y ver a Hans Matheson siempre es una alegría, ese actor tan sólo conocido por públicos alternativos... a mí es que este escocés me encanta desde que me di cuenta lo mucho que se parecía a mi gran amor de adolescencia en el instituto.

La fotografía es fantástica, retratando, a mi juicio, a la perfección la atmósfera triste, lúgubre, sucia y oscura del Londres más industrial. Y sobre todo, destaco la banda sonora, con un soniquete que se repite constantemente, que lejos de hacerse molesto, cansino y repetitivo, hace que incluso una vez se salga del cine, continúes tarareándolo con una sonrisa de medio lado en los labios, rememorando el irónico divertimento que destila el film.

En fin, que yo recomiendo esta película desde este, mi humilde blog. Merece la pena pasarlo bien en el cine, reirse y disfrutar, porque para triste ya tenemos la vida real, ¿no?

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Where Is My Mind?, de The Pixies.

Song of the week V

Song of the week number V: With or Without You, de U2.




Catherine Heathcliff.


Dracula, My Love

Es que si no escribía esta entrada reventaba.

Anodada y estupefacta me hallo. ¿Pero qué invento es este, que diría aquélla?

Dios de mi vida, lo que hay que ver y oir. Es lo que tiene meterse en internet buscando una cosa por mera curiosidad, que acabas topándote con algo que ni siquiera estaba en tus planes. Aquí la que escribe, Eurofan confesa (aunque este año pretendía apostatar para siempre si España decidía mandar a esa subespecie humana llamada Karmele), ha encontrado una canción que le ha helado la sangre: Dracula, My Love. Por lo que se ve, Rumanía pretendía presentarla a Eurovisión 2007, pero por haber infringido fechas de exhibición (creo, si no me equivoco, que se emitió por la televisión esta canción junto con su videoclip antes de tiempo, pues hay una fecha a partir de la cual se hacen pública las candidaturas... o algo así), fue descalificada, así que esta se quedó perdida entre los anales de la historia del más deep and hidden freakism. Pero que yo no he venido aquí a hablar de mi libro, digo, de Eurovisión, sino de la canción esta de marras, que aquí servidora, profunda seguidora de todo lo vampírico que se precie, se ha topado por internet con esto:



No sé si me aterra más la cantante, lo más parecido a una pastorcilla de porcelana (véase Toy Story para más información), o el Drácula de la canción, con esa capa, o levita, o como se llame, con ese aire amenazante y esos ojos negros (está claro que se cree muy sexy y atractivo), o el del parche en el ojo y el pañuelo en la cabeza (¿qué pinta un pirata aquí, por Dios?), o los canis de los bailarines pegando saltos hiphoperos. O peor: ¡la letra!

Dracula my hommie come on 'n' go away.
I love the way you love me
And I love the way you rock,
I love the way you
Make me really, really hot
So give me, give me
Your kissing me haresta;.
Make me, make me
Your Dracula Contesa
Everybody in the country
Come along and move your body
To the rhythm of Romania
Or Dracula from Transylvania.

Yo a veces pienso friamente que si Bram Stoker levantara la cabeza la volvería a hundir bajo tierra, sobrepasado por lo que vería. O peor aún: si Vlad Tepes III volviera a nacer (líbrenos el cielo de eso, ¡gulp!), creo, creo, creo que haría triste honor a su sobrenombre una vez más, si contemplara semejante despropósito.

Aunque, oiga, la cosa es que tiene ritmillo...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Mis oidos se han atrofiado momentáneamente...

Mal de amores


Ser profesora es un trabajo duro, complicado, a veces extraño, pero algo que me entusiasma, al fin y al cabo. Los buenos momentos compensan los malos días, que como en toda profesión, también existen.

La semana pasada durante la media hora de recreo acudieron a verme dos alumnas de mi primer grupo. Lo cierto es que son dos estudiantes excelente,s trabajadoras, participativas y cariñosas y respetuosas tanto con sus compañeros de clase como conmigo. A mí me tienen especial aprecio, y es recíproco, así que vinieron a verme para hacerme compañía y hacerme una bonita confesión: una de ellas está enamorada. Reproduzco a continuación la conversación que se produjo entre las tres:

AlumnaCathy número 1: ¡Seño, venga, venga, venga aquí!
Catherine Heathcliff: ¿Qué pasa, qué pasa?
AlumnasCathy (las dos a la vez): ¡Jijijijijijijijijijijijijijijijijijijijijijijijiji!
Catherine Heathcliff: ¡Huy, huy! A ver, a ver, ¿quién os gusta?
AlumnaCathy número 1: ¡JAJAJAJAJA! ¡Ay, a mí no, seño, a esta! (Y me señala a su compañera).
AlumnaCathy número 2: ¡Ay, señorita, qué vergüenza! Pero se lo cuento si me promete que no se lo va a decir a nadie.
Catherine Heathcliff, muy seria y solemne: Por Dios, claro que sí, te lo prometo; tú tranquila, que yo no digo nada.
AlumnaCathy número 2: Vale, seño. Me gusta... J... . ¡Ay, qué vergüenza! ¡Jijijijijijijijijijiji!
Catherine Heathcliff: ¡No me digas, chica! Oye, pues muy buena elección, porque es un muchacho muy responsable, estudioso y es muy gracioso y simpático; tiene ese puntito rebelde que lo hace irresistible, ¿a qué sí?
AlumnasCathy (las dos a la vez de nuevo): ¡Jijijijijijijijiji!
AlumnaCathy número 2: Sí, seño, me gusta mucho, mucho.
Catherine Heathcliff, aguantando la risa e intentando imponer seriedad a su faz: Oye, pues nada, a por él. Y oye, ¿no te parece guapo también R...? A mí me parece un chico muy apañado para ti.
AlumnaCathy número 2: ¡Ay, no, seño, ese no! Además, con ese ya estuve saliendo en 2º de primaria, así que ese no.
Catherine Heathcliff: Claro, claro, es que saliste con él en segundo de primaria y ya saliste escaldada, ¿no? Es que claro, ese amor te marcó tu juventud, ¿verdad?
AlumnaCathy número 2 (muy seria): Sí, seño, con él ya no puede ser.
Catherine Heathcliff: Claro... ¿Y qué me dices de A...? Yo creo que es otro chico que te conviene, y además, se sienta delante tuya, así que lo tienes cerquita...
AlumnaCathy número 2, con una expresión de asco tremenda: ¡Noooooooooooooo, señorita, nooooooooooooo! ¡QUE TIENE BIGOTE! ¡Qué asco!
Catherine Heathcliff, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no abrir más aún los ojos: Créeme, hija, créeme que llegará el día en que eso no te importe.

Las cosas del amor, hay que ver. No sé qué les pasa a mis alumnos, pero tienen las hormonas a flor de piel, y eso que tienen sólamente 12 y 13 años, no quiero yo imaginarme cómo estarán con 15 o 16. Sea como fuere, a mí todo esto me hace un montón de gracia.

Y el otro día, estando en clase, un alumno mío me enseñó un dibujo enorme, grandísimo, en un folio apaisado, y me dijo: "para usted, seño". El dibujo en cuestión era mi nombre en letras gigantescas. Lo hizo lo más discretamente posible, pero muchos de sus compañeros se dieron cuenta, y de repente, empezaron a gritar: "¡Uuuuuuh, J....., ya le has dicho a la seño lo que sientes por ella! ¡Uuuuuh!". El pobre alumno no dijo ni media palabra; se sentó y abrió su libro, muy solemne y sin revelar en su rostro la más mínima sensación de vergüenza, ni de justificación. La seño, o sea, yo, le dijo: "Muchísimas gracias, J..., eres un encanto. Los demás, el pico cerrado y abriendo el libro, que nadie os ha pedido vuestra opinión". Cuando llegué a mi piso, puse el dibujo en mi nevera, junto con otros regalos de papiroflexia que mis alumnos varios me han ido ofreciendo altruistamente a lo largo de este curso académico. Y ayer en clase, no recuerdo exactamente por qué, salió la palabra "triángulo", y este alumno pintor exclamó: "Triángulos... como los pendientes de mi seño". Ayer llevaba yo unos pendientes negros grandes y colgantes en forma de triángulo.

No sé por qué, llevo dos semanas en el cole con males de amores por doquier. Incluso ayer un alumno mío me preguntó que si tenía novio, a lo que yo respondí: "a ti te lo voy a contar...". Y otra alumna me pidió que le dijera cómo iba mi vida amorosa, y yo tan sólo le dije:

"Ay, hija, si yo te contara... ¡ejercicio 4 y 5, página 45, trabaja, cotilla!".

Y mi aluma sonreía.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Love Is All Around, de Wet, Wet, Wet.

¡Qué dramatismo, por favor!

Ayer trabajando viví uno de los momentos más hilarantes de mi vida. Durante mis dos horas de guardia de ayer martes en mi cole, tuve que acudir a sustituir a la misma clase de segundo curso de secundaria; en la primera hora en la que estuve, que fue la segunda del horario escolar, les prometí que les llevaría en la hora siguiente conmigo, es decir, a quinta, a la sala de informática para unos minutos de asueto. ¿Condición? Que se portaran bien y bajaran como personas civilizadas organizados en una fila correcta.

Bueno, lo conseguí.

No me gusta dejarles a los niños mucho momento de relax delante del ordenador porque lo primero que visitan durante largos minutos es el dichoso subproducto humano llamado Tuenti, que está atrofiando los sentidos de nuestra juventud, ay, Dios. La verdad es que era matemático: primero, Tuenti; después, YouTube. Pero les falló un error de cálculo: los ordenadores de mi colegio tienen filtros para evitar el acceso a YouTube por posibilidad de contenido inapropiado. Y a mí me parece estupendamente, así que voy a proponer también que prohíban el Tuenti, que es un rollo.

Bueno, a lo que iba, que me voy por las ramas... o por los cerros de Úbeda, ejem, ejem.

Como el acceso a YouTube no era posible, los más avispados recurrieron a TuTV. Cuando el YouTube me falla, yo también acudo ahí, o en su defecto, a Vimeo. Me llamó la atención un alumno que se retorcía de la risa viendo un video, así que me acerqué a su mesa. Bueno, pues lo que vi fueron los cinco segundos más divertidos que he visto jamás en mi vida.



Sé que es una estupidez enorme, gigantesca, descomunal, pero yo no sé explicar por qué yo no puedo parar de reirme ante semejante idiotez. No sé si es el título de Dramatic Chipmunk, que no sé si considerarlo una joya o lo más absurdo del mundo; o quizá sea la mirada de la ardilla, que me recuerda un montón a la de mi perrita Lupy cuando juega conmigo (y yo con ella) y ya comienza a enfadarse cuando le quito de manera reiterada la pelota de la boca. ¡No lo sé! El caso es que a mí me encanta, pero de verdad de la buena, y como yo también tengo un puntillo freakie, que a veces es más un puntazo, navegando por internet me he enterado de que es el vídeo de cinco segundos más visto ¡de la historia! Y hay múltiples versiones, lo prometo, pero montones, aunque mi favorita es esta (por la parte de 007):



Lo que hay que ver, señores, ¿a dónde vamos a parar? Y yo, por lo que se ve, hoy tenía demasiado tiempo libre...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: The Lion Sleeps Tonight, de The Tokens.

Song of the week IV

Song of the week number four: Proof, de Coldplay.





Catherine Heathcliff.

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