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Mostrando entradas con la etiqueta Mi Sevilla. Mostrar todas las entradas
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Paren el mundo, me quiero bajar

Ayer por la mañana, bien tempranito, tuve mi primer accidente de coche. Y digo mi primer accidente porque hablo no sólo de mi vida en general, sino también de mi vida como conductora (tengo carné desde 2006). He de decir que, sin ser culpa mía, lo es, según mi compañía de seguros. Me encontraba aparcando en la calle en la que está la entrada trasera a mi puesto de trabajo; generalmente y todas las mañanas, aparco en la calle principal, pero qué casualidad, ayer no había sitio. Así que di la vuelta y directa a la parte trasera. Aparcamiento en batería, sitio de sobra. Doy marcha atrás e intento cuadrar el coche, todo ello a 1 kilómetro hora. He de decir que el aparcamiento en batería del que estoy hablando es enorme, en el sentido de que para cuadrar el coche no hace falta invadir la carretera, a no ser que sea estrictamente necesario; si se invade la carretera es porque has sacado toda la parte trasera del coche, lo que supone una visibilidad estupenda. El caso es que yo en ningún momento saqué el coche, sólo di un poquito marcha atrás para cuadrar y enderezar mi vehículo, mi querido Peugeot. Y de repente, ¡clanc! En décimas de segundo le dieron a mi coche por detrás. Mi Peugeot ni se coscó, es decir, yo ni me moví, con lo cual pensé: "ya está, le ha dado a la bola del remolque". Antes de bajarme, miré a la izquierda, y vi el coche que me había golpeado con la rueda pinchada, la puerta de la parte trasera por el lado del copiloto arañada y abollada, y el tapacubos suelto danzando por la calzada. El coche paró y yo me bajé. Miré mi coche por detrás y... nada, tan sólo la bola del remolque un tanto ladeada del impacto. Nada serio; habrá que desatornillar y ajustarla de nuevo. Pan comido. Pero, ¿y el otro coche? Tranquila, aquí no ha pasado nada, decía el conductor del vehículo. Y yo, con toda la calma del mundo, saqué mi póliza de seguros y le dije que ahora mismo llamaba a mi compañía, que yo asumía toda la responsabilidad (puesto que era yo la que dio marcha atrás), o si no, que nos personásemos en la oficina de mi compañía que, curiosamente, está justo en la acera de en frente de mi puesto de trabajo. ¿Contestación el otro conductor? Mira, no, no te preocupes, ahora mismo no es el mejor momento para arreglar papeles con los seguros y dar partes; tranquilamente lo solucionamos dentro de un par de días, nos sentamos y listo. Evidentemente, no lo hice así; lo que hice fue preguntarle que por qué, que si era porque no tenía el seguro a terceros en vigor. Me dijo que no era así; era porque venían (iba con un acompañante, otro chico) de fiesta (de hecho, se recogían en ese momento), e iban pasaditos de alcohol. Bueno, pasaditos es un eufemismo. O sea, no sólo iban a una velocidad mortal por esa calle (que es estrecha y de un sólo sentido), sino que iban, de nuevo, pasaditos de alcohol. Toma ya. Le pedí todos los datos, tanto personales como el permiso de circulación. Él tomó nota de mi matrícula, de mi número de móvil y de mi nombre, pero sólo de pila: nada de apellidos. Aún no entiendo nada. En fin, dije de llamar a la policía municipal, pero claro, no, es que iban pasaditos y les iba a buscar un buen puro. A todo esto, el coche no era del que conducía, sino de la novia del que iba de copiloto. Estupendo. Bueno, el copiloto cambió la rueda en cero coma dos y se marcharon. Yo llamé a mi padre y, dado que entiende de la materia un rato, pues es agente de la ley, me dijo que fuera a la oficina de mi compañía y diera parte. Eso hice, tras avisar en mi trabajo de lo que había pasado. Todo lo ocurrido, según mi compañía, es culpa mía, sin serlo. Independientemente de lo rápido que fuera, independientemente de lo pasadito de alcohol que fuera (cosa que no puedo probar si no hay un alcoholímetro o un análisis de por medio), el hecho era que yo estaba dando marcha atrás. Así que, bueno, ahí se quedó la cosa. Mea culpa, modo autoflagelación activado.

Y ahora viene mi reflexión, que es variada. Por un lado, tengo que dar gracias de que no haya daños físicos por ninguna de las dos partes; todo quedó en un susto y en daños materiales que se pueden arreglar fácilmente. Por otro lado, también he de dar gracias porque, de momento, todo está llevándose de la manera más tranquila posible. ¡Y toquemos madera! Pero lo que realmente me molesta de todo el asunto es que yo soy una persona de lo más prudente, no sólo conduciendo, sino en todos los sentidos. Todos los días veo cosas por las calles de Sevilla de gente que va al volante que son auténticos asesinos en potencia, verdaderas barrabasadas al volante que hace que te eches las manos a la cabeza y te preguntes día sí y día también que dónde ha conseguido la gente el carné y que tenemos que dar gracias encima, porque no ocurren todas las desgracias que deberían ocurrir, a tenor de los actos de la gente. Da coraje, y mucho. Porque después de todo lo ocurrido y a pesar de mi frialdad y tranquilidad a la hora de tratar el asunto, cuando todo pasó me vine abajo, y mis lágrimas no tenían consuelo. Toda mi pena era que mi coche está a nombre de mi padre y yo figuro como segunda conductora, y lo que más me dolía era que yo no quería por nada del mundo causarle problemas ni preocupaciones a mis padres. Yo ni pensaba en el coche, ni pensaba en mí, sino en mis padres, pobrecitos, que iban a sufrir y a preocuparse por mi culpa. 

Y otros van con copitas de más. En fin... paren el mundo, ¡me quiero bajar!

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Este mundo hostil, de Barón Rojo.

Espera, ya estamos en 2013


Sí, lo sé, este año llego un pelín tarde. Como manda la tradición de A Cuckoo's Tale, siempre que hay cambio de año hay entrada que celebra semejante efeméride con los "greatest hits" acontecidos en la vida de  Catherine Heathcliff. Con este nuevo año 2013 no podía ser menos, pero sé que llego tarde; hoy es día 8 de enero, y normalmente, esta tradicional entrada suele publicarse el 31 de diciembre del extinto año que llega a su fin. Bueno, pero nunca es tarde, si la dicha es buena, así que aquí estoy, otro año más. Aunque... vamos a variar el formato: esta vez voy a hacer un examen de conciencia de mi 2012.

A continuación, enumero por qué recordaré 2012, por qué no ha sido especial y, como no, por qué sí que lo ha sido. Y como cantaban Cristina y los Stop, tres cosas hay en la vida...

- Salud: si alguien ha caracterizado este tema en mi vida durante 2012 es, sobre todo, mi padre. Desde 2010, arrastrando un cáncer de colon, que en 2011 se complicó bastante al convertirse también en cáncer de recto. Por una mala praxis médica, tuvo que hacer las maletas, dejar su casa en Andújar (Jaén) y marchar a Sevilla, donde su hija, yo, vivía (y vivo), decisión tomada también por prescripción filial. El caso es que buena parte de 2012 la pasó entre quimio, análisis, más quimio, tacs, más quimio, resonancias, más quimio, colonoscopias, y adivinad, más quimio. El caso es que si para final de 2011 mi padre casi se muere (literalmente), para mediados de 2012, el colega está mejor que nunca. Ha ganado peso (después de los 17 kilos que perdió durante el primer ciclo de quimioterapia), anda 5 kilómetros de media diarios y, si bien lo veo yo un poquitín más envejecido, está mejor que mi madre, que yo, que el otro y que tú, que lees esta entrada; de hecho, mi cuñado y yo solemos decir que si a nosotros nos hicieran una analítica, seguro que nos sacan más cosas que a mi padre. Segurísimo. Olé tus cataplines, papá. Eres un ejemplo para todos. 

- Dinero: evidentemente, este tema va directamente asociado a lo de "trabajo". Ay, el trabajo... la gran lacra de esta sociedad, más que nada, porque no hay. Y yo tampoco tengo, dicho sea de paso. Porque 2012 vino cargado de trabajo. Enlacé la sustitución por baja maternal que había empezado en octubre de 2011 con otra en el mismo centro desde febrero de 2012 hasta final de curso. Y fui súper feliz durante esa etapa. Porque se plantearon nuevos retos: era profesora de Inglés de Secundaria y Bachillerato, y nunca antes había trabajado en Bachillerato. Pero además de eso, también fui profesora de Francés de Secundaria. Un reto, porque aunque domine la lengua gala, no soy filóloga francesa, sino inglesa; de ahí mis reparos. Pero bueno, creo que pasé el reto con éxito... y además, me nombraron tutora de 1º ESO y Jefe de Departamento de Idiomas del centro. Toma ya. Lo de tutora ya lo había sido antes, y durante un curso entero, además, pero he de decir que esta experiencia también fue increíble. La verdad es que mis dos veces como tutora han sido una gozada, tanto con los niños como con las familias. Guardo a todos ellos dentro de mi corazón y siempre serán "mis niños", por más años que pasen. El tema este de Jefe de Departamento... al principio, quería morir... porque ¡papeleo al máximo! ¡Y plazos a todas horas! Pero es cuestión de pillarle el truco; después, coser y cantar. Y a mí me encanta estar hasta arriba de trabajo; como yo digo siempre, trabajo mejor bajo presión. La verdad es que la etapa que viví en este nuevo cole fue genial, tanto a nivel profesional como humano. Trabajar en un colegio religioso se nota... y mucho. Tanto si eres creyente como si no. Desafortunadamente, desde junio de 2012 nada de nada. Miles de currículums enviados a colegios, academias, hoteles, clínicas como recepcionista, editoriales... Este verano tuve un amago de contrato en un colegio privado en Dos Hermanas; de hecho, me confirmaron que empezaría en septiembre, pero a finales de agosto me llamaron y me dijeron, básicamente, que habían encontrado una persona más idónea para el perfil que andaban buscando. Toma ya. Y yo con la mudanza y el piso a punto, y mi novio y yo cuadrando horarios para empezar el trabajo en septiembre, porque él trabaja también en Dos Hermanas. Pues nada, ajo y cebolla. Desde septiembre, soy ama de casa a tiempo completo, y espero de lunes a viernes a que mi novio venga de trabajar a las 17.30; para esa hora, ya he limpiado el piso, lavado la ropa, planchado y preparado la comida para el día siguiente, sí, señor. Licenciada en Filología Inglesa con Diploma de Estudios Avanzados. Pero... no hay mal que cien años dure, así que una es una buscavidas y siempre lo ha sido: desde octubre, estoy preparando para B1 y B2 a nivel particular en mi piso, y desde noviembre he vuelto a mi colegio religioso para trabajar; sólo dos horas, los miércoles por la tarde... pero me encanta. Así que, entre una cosa y otra, me da para tirar; por lo menos, los gastos me los cubre y me permite ahorrar como una hormiguita para lo que pueda pasar. Y, sobre todo, me mantiene ocupada y con la cabeza despejada.

- Amor: mi tema favorito. Para mí, 2012 supuso el año de la consolidación. En mayo, Javi y yo hicimos un año de relación y... ¡sorpresa! Decidimos irnos a vivir juntos hacia el final de verano. Y así lo hicimos. Desde el 31 de agosto de 2012, compartimos techo. Y lecho. Y sofá. Y mesa. Y mantel. Y baño. Y cocina. Y ¡todo!  La convivencia, ese gran tema. Sí, no descubro nada nuevo al decir que la convivencia es algo muy complicado, porque lo es; cada uno somos de un padre y de una madre y todos tenemos nuestras cosas. Yo la primera, que para empezar, tengo un genio de mil pares de demonios. Y, sobre todo, soy obsesiva-compulsiva de la limpieza y el orden. Mujer, ni calvo ni con tres pelucas. Pero Javi y yo lo llevamos francamente bien. A día de hoy, camino de los cinco meses de convivencia, he de decir que es una de las mejores decisiones que he tomado y que don Javier es un excelente compañero de piso. El mejor, sin duda. La única pega para mí es que echo de menos a mis padres... y a mi Lupy. A rabiar. Una barbaridad. Hasta duele. Ellos están en Andújar y yo sigo en Sevilla. Los veo, al menos, una vez al mes, pero se me hace cuesta arriba... y por más tiempo que pase, eso sigue ahí. Si me toca la lotería, les compro un piso en Sevilla; no sé en qué zona, pero se lo compro ¡seguro! El 22 de mayo de 2013, Javi y yo celebraremos nuestros 24 meses juntos, como así lo espero y deseo. Y, en fin, sin ánimo de ponerme excesivamente ñoña, me reafirmo en eso que ya he mencionado en varias ocasiones en este blog: él es la persona que más quiero en este mundo.

- Amistad: ¡la de cosas que cambian en este sentido! ¡Y la de vueltas que da la vida! 2012 para mí ha sido "la gran pérdida". He dicho adiós a mucha gente, y mucha gente me lo ha dicho a mí. Al principio, lo pasé realmente mal y me afectó, sin duda. Pero ahora ya, contemplado en perspectiva, no tanto. Supongo que son cosas naturales que ocurren. No voy a ponerme en plan víctima y decir que el mundo está en mi contra; parte de culpa, imagino, que la tengo yo. O no. O sí. No lo sé. Lo que sí es cierto es que, a día de hoy, en mi vida están aquellas personas que me hacen feliz. Pocas o muchas, pero ahí están. Y, curiosamente, son las que siempre han estado. En 2012, y gracias a las redes sociales y al tan odiado (por mí) WhatsApp, he retomado el contacto con gente que realmente me importaba y me importa. Y eso me ha hecho inmensamente feliz. 

- Formación: como ocurre en la mayoría de ocasiones, la gente que tiene tiempo libre (porque está en el paro, básicamente) aprovecha para formarse. Pues yo también. He comenzado mi tesis doctoral (el último paso ya en mi andadura dentro del universo del posgrado). A día de hoy, mi proyecto ya ha sido entregado y estoy a la espera de corrección/aprobación. Por supuesto, la temática brontëana no podía faltar.

Sí, un 2012 completito. No me quejo; no ha sido un mal año después de todo. En mi opinión, 2011 fue peor para mí. Pero, a pesar de la terminación, espero que 2013 traiga algo muy bueno a mi vida, pero sobre todo, a la de los que más quiero y están cerca de mí. 

Nota anecdótica: en Nochevieja, me tocaron en mi paquetito 13 uvas. Se ve que hubo un mal recuento. ¿Debería preocuparme? ¿O debería tomármelo como algo sintomático de que va a ser un gran año? 2013, 13 uvas. ¿O no?

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Tres cosas hay en la vida, de Cristina y los Stops.

... Our house in the middle of a street...

No hace mucho tiempo que todas mis amigas hablaban sin cesar de sus respectivas casas, esas viviendas que habían comprado recientemente con sus parejas y que estaban pintando, amueblando y decorando a placer poquito a poco. Cada día había algo nuevo que contar: color de las paredes, tal vez un nuevo sillón que poner junto al televisor, o quizás una alfombra para el dormitorio monísima y a juego con el cabecero... o algo nuevo para el cuarto de baño (yo desconocía que hasta los cuartos de baño podrían tener elementos decorativos). 

Yo escuchaba estas conversaciones, sonreía y asentía. He de confesar que, en parte, hastiada de tanto monotema, en el que yo, por desgracia, poco tenía que ver u opinar, básicamente porque desconocía la materia... y la verdad, ni me interesaba ni me entusiasmaba en demasía. Siempre pensaba que, si yo estuviera en la misma situación, tal vez todo sería diferente, y un color ocre o pastel para las paredes del despacho sí tendría su relevancia. 

Bueno, pues como ocurre con tantas cosas en la vida, las cosas han cambiado, y aquí Catherine Heathcliff se presenta como una más, preocupada en que los marcos de sus fotos y cuadros sean todos color plata (o plateado, o derivados, bla, bla, bla) para que no desentonen unos con otros. Y es que ahora yo soy una más: Javi y yo nos propusimos compartir piso a finales de verano (septiembre, para ser exactos), y a esto se le añade no sólo la ilusión y los nervios de esta nueva andadura en nuestra relación, sino también las mariposas en el estómago que aparecen ante la idea de que estás contribuyendo a la decoración del que será el inmueble en el que viviréis uno en compañía del otro. 

Porque hoy más que nunca me he dado cuenta de que soy una más de lo que hasta no hace mucho contemplaba con ironía. Básicamente, ha sido porque hoy me he visto en una tienda de pinturas comprando una latita de color plata y betún para crear el efecto de "envejecido". Y es que, de nuevo, tengo algo entre manos para colocar en el salón... una sorpresa, como le digo a Javi. En realidad, así lo espero, que resulte una pequeña sorpresa para todos. Prometo publicar fotos del resultado final...

Y supongo que todo esto no es ni por el color de las paredes ni de los marcos de las fotos y cuadros; es porque esto es un paso más que vivo con ilusión renovada cada día. Buscar sábanas de 1.50 con dos fundas de almohada de 75 centímetros es complicado en mi barrio, pero ¡qué más da! 

Me gusta saber que, con o sin fundas, con o sin marcos de plata, esto continúa siendo una andadura de dos. Tuya y mía. Nuestra. 

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Our House, de Madness.

¡Qué bien me lo he pasado en esta Eurocopa! Yo, futbolera al máximo y modestamente entendida en el tema, he disfrutado muchísimo viendo a nuestra Selección. Para el recuerdo, quedan grandes encuentros, como ese Irlanda - España, el reñido Portugal - España, y como no, por supuesto, la gran final de anoche: Italia - España. Nuestro equipo ganó 4 - 0, pero podían haber sido más... España tampoco quiso hacer sangre, creo yo. Y bueno, la actuación de Casillas... ¡legendaria!

Estamos ante, posiblemente, la mejor selección de fútbol de la historia. Y no lo digo yo sola, pobre y humilde aficionada; lo dice todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo. El mundo entero (Europa, sobre todo) rendido futbolísticamente a este combinado español, que nos está malacostumbrando a ganar siempre. Cuando vengan las vacas flacas (que vendrán), nos costará despertar del sueño.

Y señores, aquí la que escribe es seguidora de la selección española de fútbol hoy, día de resaca, pero lo fue siempre. Cuando a una persona le gusta el fútbol, no debería esperar las grandes ocasiones para lucir con orgullo la camiseta de un equipo. Vamos, digo yo; humildemente opino.

Pero en todo esto, hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención. Una de ellas es, en realidad, una pregunta, lanzada al aire, así porque sí. Vamos a ver: si esos jugadores representan a un país con una única bandera, ¿a santo de qué se vieron anoche pululando por el campo banderas catalanas, canarias, asturianas, navarras, etc., etc., etc.? Digo yo que si estamos ante la selección española, banderas españolas es lo que se tenía que ver, ¿no? Porque un tal Casillas, del que se dice que es el mejor portero del mundo, llevaba la española; anda, ¿y por qué no la de Madrid, si es de Móstoles? Y un defensa, que dice llamarse Arbeloa también llevaba una bandera sobre sus hombros de color rojo, amarillo (ojo, que no he dicho gualda) y rojo; anda, ¿y por qué, si el chaval es de Salamanca? ¿No sería más propia una de Castilla y León? Pues parece ser que no, porque, señores, aquí Íker y Álvaro representan a un país, y no a una región. Pero bueno, ya digo, es una pregunta así que me reconcome por dentro, una preguntilla sin importancia, una duda que me surgió de repente, como el que no quiere la cosa... porque hay veces que yo, pobre de mí, no entiendo según qué situaciones.

 Y otra cosa de la que me he dado cuenta es de lo patriotras que somos todos de repente. Sí, es curioso; banderitas por todas partes y gritos de "¡yo soy español, español, español!" en cada rincón. Porque, escasos y apreciados lectores de este blog, ya no hay paro, ni prima de riesgo, ni rescate bancario. Ya no hay malabarismos para llegar a fin de mes, ni hay preocupación porque miles y miles de titulados tienen que salir fuera de nuestras fronteras para buscar un futuro mejor. No hay preocupación, ni debe haberla, porque yo, con 27 años, licenciada en Filología Inglesa con 21 años, con una Memoria de Iniciación a la Investigación y un DEA en mi haber, inmersa de lleno en mi tesis doctoral, y trabajando en la docencia desde los 18 años para poder sufragarme mis gastos personales (tales como el carnet de conducir y esas cosas), soy, oficialmente, una parada más desde hoy, que acaba de pedir cita al INEM y al SAE para poder "disfrutar" de una prestación por desempleo que necesito como agua de mayo. Porque, señores, yo tengo una vida, una presona a mi lado, Javi, a la que quiero con todo mi corazón, y unos padres a los que les ha costado mucho sufrimiento respaldar todo lo que soy hoy día. Mi caso es uno más, y no es el peor, ni mucho menos; gracias a Dios, yo tengo un techo bajo el que vivir y un plato cada día sobre mi mesa. 

Porque, ¿dónde están esas banderitas cuando, por ejemplo, cae otra víctima del terrorismo? ¿O cuando, por ejemplo, muere algún militar, policía o guardia civil? ¿O cuando crecen las víctimas en accidentes de tráfico? ¿O para luchar todos a una contra la violencia de género? ¿O tal vez cuando, por ejemplo, España es, una vez más, el país con el mayor número de donantes de órganos del mundo? ¿O el país más solidario, que más ayuda humanitaria provee?

Anoche no se podía dormir, la verdad. ¡Qué efusividad y qué alegría por las calles! Cuando Javi me llevaba a mi casa, paramos en el semáforo de la avenida de Luis Montoto, justo en la intersección con la avenida de la Buhaira. A nuestro lado, coches pitando, gritando, cubiertos de rojo y de banderas miles. Nosotros nos miramos y resoplamos. Me dijo Javi, cargado de ironía:

- Y el que tenga que trabajar mañana, que le vayan dando...

A lo que yo respondí:

- Da igual, cielo; eso no importa. La mayoría de los que están aquí pitando ni siquiera van a ir a trabajar mañana, así que ¡qué más les da! Qué más da...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: We Take Care of Our Own, de Bruce Springsteen.



Gracias


Gracias por estos nueve largos meses de curso que se nos han hecho tan cortos. Gracias por dejarme ser parte de vosotros y por llevarme a mi vez una parte de vuestro corazón en el mío. Gracias por todas las risas y por todas las lágrimas, que posteriormente se convirtieron en simples malos recuerdos tras una sonrisa. Gracias por vuestro apoyo y por hacerme reir cuando mi voluntad, pues humana soy, también flaqueaba. Gracias por dejarme ser vuestra tutora, y de qué manera, con cuánta implicación. Gracias siempre por vuestro respeto, llevado a gala en todo momento. Gracias por vuestras atenciones y consideraciones hacia mí. Gracias por hacerme aprender cada día algo más. Gracias por dejaros enseñar y por dejaros guiar por mis manos. Gracias por confiar en mí, vuestra "seño", vuestra tutora. Gracias por tenerme en cuenta, incluso cuando parecía que no lo hacíais. Gracias por quererme tanto.

Os quiero, mis niños, mis primeros niños. Os llevo siempre aquí, al ladito de mi corazón.

Gracias por este regalo...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Always on My Mind, de Elvis Presley.

El poder de una canción


Miércoles, 15 de junio de 2011. Hacia las 20 horas de la tarde. ¿Dónde? Planta de arriba del Starbucks de la Avenida de la Constitución, justo delante de la FNAC, en mi Sevilla. ¿Qué hacía, aparte de beberme un Frapuccino de café con caramelo? Daba clases de inglés...

CatherineHeathcliff: De acuerdo... ¿la tercera persona del singular del verbo "cry"?
Javi: Mmm... "cries".
CatherineHeathcliff: Muy bien. ¿Y eso por qué?
Javi: Porque... es un verbo que termina en "-y", pero tiene delante una consonante; por lo tanto, la formación de la tercera persona del singular sería con "-ies".
CatherineHeathcliff: ¡Genial! ¿Y qué significa?
Javi: Pues... llorar, ¿no?
CatherineHeathcliff: Eso es. ¿Sabes? Hay una canción de Roy Orbison que se llama Crying. Es estupenda, me encanta. ¿La has escuchado alguna vez?
Javi: No, la verdad es que no... ¡hay que ver, lo que sabes de música! Yo me quedo alucinado...
CatherineHeathcliff (con evidentes signos de sonrojo): Sí, bueno... esta también estará en el repertorio de mi boda... cuando me case.
Javi: ¿También?
CatherineHeathcliff: Sí, también. Bueno, ¿seguimos?

Lo cierto es que todavía quedaban bastantes ejercicios y ese sólo era el primero. ¿Cuánto tiempo transcurrió tras esto? ¿Diez, quince, veinte minutos? La verdad es que no lo sé, pero de repente, sin avisar y de manera totalmente inesperada, comenzó a sonar en el Starbucks la canción Crying, de Roy Orbison.

CatherineHeathcliff: ¡¡Javi!! ¿Te acuerdas de la canción que te dije antes?
Javi: Sí. ¿No me digas que es esta?
CatherineHeathcliff: ¡¡¡¡¡Sí!!!!! ¡Qué coincidencia!
Javi: ¡Verdad! Pero no, es el Destino.
CatherineHeathcliff: ... totalmente; está claro que tiene que ser cosa del Destino...

Y, dejando momentáneamente lo que estábamos haciendo, nos paramos a escuchar esa GRAN canción del maestro.

Porque está claro que hay un Destino, que las casualidades o las coincidencias no existen. El Destino hizo acto de presencia ayer tarde a través de unas notas musicales, como también quiso que un 22 de mayo, domingo por la tarde, mi vida diera un descomunal y delicioso giro de 360º.

Y es que ya lo decía Javi en un correo que una vez me envió, al principio, muy al principio: "está claro que, si nos hemos conocido, será por algo, ¿no?".

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: ¿Acaso no es evidente?

Luto


Una taza de Jack Skelleton no está asociada a una persona, ni tampoco a un sentimiento. Es, sencillamente, una taza que compré hace un par de años porque me gustó. Simplemente.

Ni mi tazón verde, ni mis cubiertos del mismo color están prohibidos. De hecho, la comida sigue sabiendo igual si los utilizo.


Dejar a un lado el Puente del Alamillo, o pasar por delante. La Isla de la Cartuja, o las playas de Huelva. O dirección a esta ciudad, circunvalando Camas. Tampoco Mairena del Aljarafe, ni mucho menos Triana (¡ay, mi Triana!) deberían ser lugares prohibidos para mí.


Triana... que me das la vida...


¡Cuánto me alegro de que el Betis (¡ay, mi Betis!) esté en primera! Aunque una vez deseé que no fuera el caso, aquí estoy, desempolvando mi gorra bética y colgándola al lado de la madridista, con la bufanda de fondo. Y ahorrando para los asientos en tribuna; y es que este año no me pierdo el Betis-Madrid en el Benito Villamarín. ¡No, no y no! Hay que ir ahorrando, ¿no, Javi? ¡Pero iremos!


Escuchar Queen a todas horas, rememorando etapas pasadas, muy pasadas, casi de mi infancia... y es que Queen llegó a mi vida musical antes, mucho antes. Y es como un reencuentro con lo que una vez fui. The Scorpions, Led Zeppelin, White Snakes, The Doors, Europe, AC/DC, Dire Straits, The Who... y muchos, muchos otros. Mi alma rockera, de la que apostaté no por mi causa, ahora regresa dispuesta a rockandrollear una vez más.


Y planear, y planear, y planear... Sintra, Holanda, playas de Cádiz...

Porque una vez me dijeron que pasaría mi luto, y ya lo he pasado, ¡vaya si lo he pasado! Porque la clave está en la tranquilidad, y tras ella, la ilusión.


Y yo he recuperado la ilusión, las ganas, la alegría...


Gracias, papá y mamá.


Gracias, Patri.


Y, sobre todo, más que a nadie, gracias a ti, Javi.


Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Heaven for Everyone, de Queen.

Merece la pena


Se acerca el final de curso, y para mí este año en particular es muy especial. Mi continuidad en mi colegio actual está en el aire, y durante este curso académico todo lo he vivido de una manera muy intensa, paladeando cada momento con mis niños, tanto los buenos como los malos.

Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, la vida te sorprende y te hace regalos tan maravillosos como el que acabo de descubrir yo hoy al encender mi portátil:

"Señorita Heathcliff:
Pues mira, quería que supieras que TE QUIERO UN MONTÓN, aunque en clase hable mucho con A..... '-.-', jajajaja & con los demás... jajaja.
Bueno, seño, agradecerte todo lo que has hecho por mí y por todos nuestros compañeros, que somos tus niños, aunque el año que viene no sigas con nosotros por desgracia... Pero bueno, así es la vida...
Este año, en fin de curso sólo habrán lágrimas porque ya no estará la profesora que más queríamos todos... Aunque también reconocemos lo mal que lo hemos hecho, pero una persona tan grande NUNCA se le olvida, ¡te queremos, Catherine!
Espero que estos últimos días de clase que nos quedan nos portemos bien y te vayas contenta con nosotros, que lo dudo, porque hemos metido la pata y bien metida...
Señorita, ya como alumna, no incluyo a mis compañeros, ¡QUIERO QUE TE VAYAS CON LA CABEZA BIEN ALTA! ¡PORQUE TÚ HAS SIDO TUTORA DE UNA CLASE MUY DIFÍCIL DE LLEVAR! ¡Y NO MERECES ESTAR MAL Y SI ALGUIEN TIENE QUE ARREPENTIRSE POR HABERSE PORTADO ASÍ... SOMOS NOSOTROS, TODO PRIMERO C!
Seño, espero verte mucho cuando ya no estés :)
TE QUIERO, CATHERINE".

Y es que merece la pena... mis niños merecen la pena, y la docencia es parte de mí, de mi vida. La docencia es mi vida.



¡Qué me gusta mi trabajo! Por todos es sabido. En realidad es un camino de espinas, lleno de días horribles... pero cuando los momentos buenos (que los hay) aparecen, borran cualquier atisbo de sinsabor. Hace dos semanas, feché el examen del tema 6. Llegó el momento en el que una clase de 1º ESO a los que yo le doy Inglés tenía que realizar el examen. Normalmente, al principio de cada prueba, yo suelo explicar en qué consiste cada pregunta (da igual las veces que lo haga, siempre hay alguien que pregunta constantemente que cómo era, que no se acuerda). El caso es que el ejercicio número 4 consistía en describir la indumentaria de un personaje cualquiera, incidiendo en los colores, el estampado y el tipo de prenda. El personaje elegido fue este:

Sé que no tiene colores, pero yo les expliqué más o menos cómo sería el color de cada prenda. Al fin y al cabo, me interesaba ver cómo construían frases y cómo practicaban las reglas de posición del adjetivo inglés.

El caso es que a mí esta actividad me gustaba. Me resultaba simpática, para qué engañarnos. Hay veces que yo me creo que es la actividad más maravillosa del mundo y los niños te miran con cara rara, en plan "Dios, cuánto me aburro, que se calle esta ya". Bueno, ese no fue el caso, sólo faltaría; era un examen, así que interés 100%... o más o menos.

Porque cuando yo terminé de explicarles este ejercicio, con la retahíla de detalles a tener en cuenta y demás, les pregunté:

- ¿Hay alguna duda sobre este ejercicio?

A lo que ellos me respondieron:

- ¡¡¡¡¡Noooooooooo!!!!!

Todos a coro, qué monos. Yo ya pasé, obviamente, a la actividad 5. Pero una de mis alumnas levanta la mano de golpe y pregunta:

- Seño, ¿cómo se llama el payaso?

Ante estas preguntas, ¿qué es lo que se supone que un profesor debe decir? ¿Le reprende porque le ha interrumpido intencionadamente o no, y los demás compañeros se ríen? ¿Ignorarle? ¿Seguirle el juego? Yo opté por la tercera opción, que sé que no es la más recomendable, pero a mí siempre se surte efecto; la ironía es básica, y aunque a veces ellos no la captan, sí que es verdad que mi cara lo dice todo. El caso es que yo le dije:

-Pepito, hija, se llama Pepito.

Ahí quedó la cosa. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando corregí su examen, que en su redacción sobre el payaso había empezado tal que así:

Pepito is wearing a red hat...


Esto es tal cual lo estoy contando. Así que nada, bautizamos al payaso y a los niños les caló hondo. ¡Claro, no podemos dejarlo sin cristianizar!

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Let Me Entertain You, de Robbie Williams.



Reflexiones docentes


Ayer salí con mi amiga Patri. Estuvimos de cena, copitas... en fin, lo típico de un sábado por la noche, sólo que la buena compañía lo hace diferente. Cuando regresábamos para nuestras respectivas casas, hablábamos de lo que comentamos siempre, es decir, pormenores laborales. Es lo que tiene dedicarnos a la misma profesión.

Ser docente, al contrario que los manidos típicos tópicos, es algo muy difícil, y teniendo las dos 27 y 26 años respectivamente, nos volcamos al 200% en nuestra labor. Es descorazonador ver cómo están las cosas, pero lo es mucho más comprobar que, en esta profesión, supongo que como en muchas otras, hay gente que sólo buscan el sueldo fijo a final de mes y otros, como nosotras, que verdaderamente estamos en esto de la enseñanza por una vocación inmensa. Por eso no nos importa llevarnos infinidad de trabajo a casa, estar hasta las tantas corrigiendo exámenes o preparando clases, no nos asusta innovar, aunque eso conlleve horas de maduración, nos gusta citar a padres con mucha frecuencia y mantenerles al tanto siempre... en fin, ese tipo de cosas que hace que tus alumnos pasen a ser "tus niños" y que no te importe madrugar para entrar a las ocho de la mañana con un pedazo sonrisa de oreja a oreja, aunque lleves los ojos medio cerrados todavía y las marcas de la almohada surcando tu rostro.

Y de todas estas reflexiones, me quedo con la que dijo mi amiga: hay veces que no somos conscientes de la importante labor que ejercemos los docentes; estamos formando a nuestro futuro, a los jóvenes que el día de mañana nos gobernarán o tomarán las riendas de este país. Estamos formando a los españoles del mañana, a nuestra sociedad futura.

Y cuando Patri dijo eso, yo me quedé muy callada, porque es cierto; y recordé en décimas de segundo a todos los profesores que yo tuve durante mi etapa escolar. Tal vez, si soy lo que soy ahora mismo, con mis defectos, con mis virtudes, es, además de otros muchos factores, porque esos profesores, tantos que pasaron ante mi vista, dejaron su impronta en mí, en nosotras: la juventud del presente de este país.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Details in the Fabric, de Jason Mraz y James Morrison (We Sing, We Dance, We Steal Things).

... y 2010 agoniza...


De todos es bien sabido que cuando un año expira y otro nuevo comienza es cualidad inherente del ser humano hacer examen de conciencia e intentar analizar y comprender qué han supuesto para él/ella esos 365 días de su vida. Como ya hice hace exactamente ese tiempo, este es mi personal balance de este año agonizante…

01. ¿Qué hiciste en 2010 que no hubieras hecho nunca antes? Echarle valor y cara al asunto y abrir mi corazón a una persona por la que sentía algo más que simple amistad. Y oigan ustedes, ¡ir a la feria de abril de Sevilla por primera vez en mi vida!

02. ¿Cumpliste tus propósitos de año nuevo, y harás más para el próximo año? Nunca hago propósitos para el nuevo año, así que no sé qué responder a esta pregunta.

03. ¿Alguien cercano a ti tuvo hijos? ¡Sí! Eli y Hermi. ¡Niños preciosos!

04. ¿Alguien cercano a ti murió? Afortunadamente, no.

05. ¿Qué países has visitado? España, por supuesto.

06. ¿Qué querrías tener en 2011 que no tuviste en 2010? El año pasado no pedí nada y fue un año horrible. Ahora voy a volverme egoísta y pedigüeña: SALUD, para los míos y para mí.

07. ¿Qué fecha de 2010 se te quedará grabada en tu memoria, y por qué? 12 de mayo de 2010, día en que a mi padre le diagnosticaron un cáncer de colon. Toma patada rastrera en el hígado de la vida esta.

08. ¿Cuál ha sido tu mayor logro este año? No volverme loca, definitivamente. Menudo añito, señores, menudo añito.

09. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso? Darme cuenta que mis padres no son eternos, y creo que esta certeza era el último vestigio de infancia que me quedaba.

10. ¿Has sufrido alguna enfermedad o daño físico? Una amigdalitis que me duró 20 días. Tras varios diagnósticos, entre ellos, mononucleosis, amigdalitis pultácea fue el definitivo, complicado al no darme de baja y seguir trabajando con la voz.

11. ¿Cuál ha sido la mejor cosa que has comprado? Diría que mi móvil táctil, pero tampoco es nada del otro jueves. Así que no saldremos de lo habitual: dvds, libros, cds, ropa, etcétera, etcétera, etcétera.

12. ¿El comportamiento de quién mereció alabanza? El de mi padre, luchador nato. El de mi madre, el gran pilar de mi casa.

13. ¿El comportamiento de quién te decepcionó? Buf, ¿por dónde empiezo?.

14. ¿A dónde fue la mayor parte de tu dinero? En lo de siempre: películas en dvd, cds, libros, ropa, zapatos, complementos y cosmética. Y en gasolina; las visitas al hospital fueron una constante durante seis meses.

15. ¿Qué te hizo mucha, mucha ilusión? Que mi padre saliera adelante. Conocer a ¡Fraaaaan! Un ejemplar de Wuthering Heights, editado en 1943. Olé ahí, calidad. Reencontrarme con Guada y Ayrim.

16. ¿Qué canción te recordará siempre 2010? Todas las de Muse.

17. Comparado con el año pasado, eres: Muchísimo más pesimista.

18. ¿Qué quisieras haber hecho más? Sujetarme la lengua.

19. ¿Qué quisieras haber hecho menos? No haber entregado mi corazón.

20. ¿Cómo pasarás las Navidades? Con mi familia, es decir, mis padres.

21. ¿Cómo pasarás la Noche Vieja? Ídem. Y con mis tíos. No sé qué pasará después, ni si finalmente recibiré la invitación de última hora para la ronda de rigor por los pubs de la localidad. Psé, nada del otro jueves.

22. ¿Te enamoraste en 2010? Ya lo estaba el año anterior; este año se realizó ese amor.

23. ¿Cuántos rollos de una noche? Mantengo la respuesta del año anterior: “ninguno, pero no sólo en 2010, siempre, que yo no soy de esas cosas”. Y añado: pero tristemente, ha habido este año demasiados Willoughbies y ningún coronel Brandon. ¡Es que no cumplen “el requisito”!

24. ¿Cuál fue tu programa de televisión favorito? The Big Bang Theroy. Bazzinga! Cómo conocí a vuestra madre. ¡Legendario!

25. ¿Odias a alguien que no odiases el año pasado? Yo no tengo tiempo ni para odiar a nadie.

26. ¿Cuál fue el mejor libro que leíste? La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu.

27. ¿Cuál fue tu mejor descubrimiento musical? Dionysos. Yo sé que a mi Fran le gustaría que pusiera alguna de Torrezno, pero es que… venga, va, vamos a poner “The Perfect Drug” y “Closer”, aunque esa letra todavía hace que menee la cabeza.

28. ¿Qué querías y obtuviste? ¡Ser tutora! ¡Yupi! Tenía un montón de ilusión por ello, y mira, confiaron en mí. Uno de los mejores regalos de mi vida, reto profesional y una experiencia inmejorable.

29. ¿Qué querías y no obtuviste? Un encuentro “Fnaciano”. Mi Patri sabe a qué me refiero…

30. ¿Cuál fue tu película favorita este año? Origen, Memento y Lejos del mundanal ruido (recomendación “Fnaciana” total).

31. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuantos cumpliste? Pues lo celebré dos veces, y por todo lo alto. Uuuuuuuuh… para más información, vean las fotos, por favor, ya saben dónde.

32. ¿Qué única cosa hubiera hecho tu año incalculablemente más satisfactorio? Haber pedido salud para 2010 al final de 2009.

33. ¿Cómo describirías tu concepto de la moda en 2009? En esta también mantengo la respuesta del año pasado: “pues sigo el patrón Catherine Heathcliff: todo debe ir conjuntado al milímetro. Y bueno, soy rematadamente pija. Pero con cerebro, que conste”.

34. ¿Qué te mantuvo en tu sano juicio? Mi trabajo. Mi trabajo. Mi trabajo. Mi madre. Y mis charlas y encuentros con Patri.

35. ¿Qué figura pública te gustó más este año? Matt Bellamy. Si la personalidad “Fnaciana” (Patri me entiende) cuenta como figura pública, pues también. Pero me da a mí que con este último ya en 2011 cambiará la cosa…

36. ¿Cuál ha sido tu videojuego favorito este año? Nunca he jugado con videojuegos, pero me pirro por una Nintendo DS (que no tengo) y por el Art Academy. Reyes Magos, tomad nota, ¿vale? Que no tomaréis, pero bueno.

37. ¿Quién ha hecho el mayor número de cameos en tus sueños este año? Mantengo también la respuesta del año anterior: “a saber... si mis sueños están siempre llenos de bichos y criaturas horripilantes, dignos de psicoanálisis profundo. Oye, pero nunca sueño con vampiros, con lo que me gustan. ¡Ofú!”.

38. ¿A quién echaste de menos? A los que más quiero.

39. ¿Quién fue la mejor persona que conociste? A mi Fran. A la personalidad “Fnaciana”, aunque ya dudo de esto también. A Carmen. A Sabri. A Elena. Y sobre todo, mantener a Mª Carmen y a Patri a mi lado.

39. Dinos una valiosa lección que hayas aprendido en 2010: Distanciarme de los sentimientos que pueden causarme dolor. Ser siempre fiel a mis principios y a mi conciencia.

40. Quotea una canción que resuma tu año: Invincible, de Muse.
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: Un año más, de Mecano.

Querido diario


Me resulta curioso el efecto que un simple blog puede tener en sus creadores. En los tiempos que corren, tener un blog es rematadamente normal, habitual, y a menudo, casi obligatorio.

¿Por qué Catherine Heathcliff comenzó un blog hace ya más de dos años?

En mi caso, nada tenía que ver con la moda a la que todo el mundo se apuntaba; lo mío obedecía más bien a mi pasión por la escritura. Siempre me he considerado escritora aficionada, así que podría dar rienda suelta a mis inquietudes literarias a través de un pequeño rinconcito que llegara a relativamente poca gente. Y aquí estoy. Paulatinamente, este blog se ha ido convirtiendo en parte de mí, tanto es así que casi, casi, casi podría considerarse un diario. Escribo prácticamente de todo, y es relativamente fácil para mí encontrar la más ínfima inspiración para dar rienda suelta a la celeridad de mis dedos sobre el teclado.

Ayer revisaba viejas entradas sentada en el salón de mi piso sevillano con mi amiga Carmen. Eso me dio que pensar. Mucho de lo aquí escrito son capítulos de mi vida anterior, algunos inconclusos, y muchos otros con el punto y final puesto desde hace tiempo. Y pensé en quitar algunos, en suprimir párrafos en vigentes entradas... porque de algunas cosas ahí escritas no sentía ni por asomo ya lo que me inspiró a escribiras.

Pero...

...si hiciera tal cosa, supondría que estoy rechazando, negando, olvidando, dando la espalda a mis etapas anteriores, a mi vida. Siempre me he jactado de no arrepentirme de nada, y me sigo manteniendo. ¿Por qué borrar, pues, escritos que desnudan mi ser?

202 entradas son muchas, ingente material. Todo ello son piezas de mí, de Catherine Heathcliff. Sin trampas ni dobles lecturas. La Catherine más sincera se halla indefensa y vulnerable entre cada línea de A Cuckoo's Tale.
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: Dear Diary, de Travis (The Invisible Band).

El mejor piropo del mundo


La semana pasada creo que fui testigo del mejor piropo del mundo lanzado hacia mi persona. Un alumno mío me dijo:

"Señorita, es que contigo dar clase es un gustazo, porque eres muy aseada. Vas siempre muy arreglada, muy bien vestida y peinada, con tus tacones, pintadita... y hueles bien, 'seño', hueles muy bien. No sé, señorita... ¡eres higiénica!".

Bien. De todas las cosas posibles de este mundo mundial, ahora resulta que soy HIGIÉNICA. Anda, mira, como el papel.

Cuánto me alegro... y yo sin ser consciente de ello...

Me alegro, me alegro.

Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: Just the Way You Are, de Bruno Mars.

A los 25 años


A los 25 años, trabajaba de profesora de inglés de 1º de secundaria en un colegio concertado de Sevilla. A los 25 años, me hicieron tutora de 33 niños de 1º ESO. Ampliación de contrato, una ligera subida de sueldo, que contemplé como agua de mayo. Henchida de orgullo, siempre lo he considerado un ascenso, porque aunque supone muchísimo más trabajo y muchísima más responsabilidad, lo disfruto cada día como si fuera el primero. Repetería como tutora este año y muchos más.

A los 25 años, vivía en una de las ciudades más hermosas de la tierra: Sevilla. Pasé de un piso ruinoso a otro reformado de principio a fin, y en una situación privilegiada de mi barrio: desde mi ventana del salón, veo el patio de mi colegio, y oigo la sirena y el timbre que nuestro bedel toca al principio y al final de cada clase; justo en frente, tengo la sucursal bancaria para pagar el alquiler y facturas varias, con lo que me puedo permitir el lujo de bajar en pantuflas de las Super Nenas y pijama de Hello Kitty para pagar el alquiler, si quiero; mi peluquero, José, tiene su establecimiento al cruzar la calle, y justo delante, tengo una parada de autobús para ir al centro. Y lo mejor de todo: una de mis mejores amigas vive en el portal de al lado... ¡la de tardes de café que hemos tenido en mi piso!

A los 25 años, me enamoré de medio a medio. Y me dio tiempo también a construir castillos en el aire, para después derrumbarlos muy gustosa ladrillo a ladrillo, poco a poco, con paciencia y deleite cargado de desilusión y hastío. Hoy día, donde antes había un enorme castillo con vistas al mar, queda sólo un solar y un recuerdo perdido en mi memoria.

A los 25 años, te conocí a ti, mi querido amigo Fran (mi Francisco). Me incomoda, me molesta, me entristece, me agobia, me aterra increíblemente imaginarme la vida sin ti. Por favor, conspira siempre conmigo para que eso jamás ocurra, para que siempre seas mi amigo...

A los 25 años, conocí a gente maravillosa, y a gente que no lo fue tanto. Sin embargo, me quedo, sin duda, con las personas que, hoy por hoy, pueblan mi corazón. Ya no me importa dar nombres en mi blog, porque esos nombres forman parte de Catherine Heathcliff: Ana, Carmen, Concha, Elena, Luis, Sabrina... parece increible albergar tanto cariño por personas que hace tan poquito que se conoce... Y a los 25 años, tuve la inmensa suerte de seguir contando con mis dos grandes amigas aquí en Sevilla, las que me abrieron las puertas de su casa, de su familia y de su amistad, cuando sólo me conocían de nuestras mañanas en el colegio; gracias, Mª Carmen y Patri.

A los 25 años, Mariola, Pilar (¡mis peluchitos!), María, Tere, Chema, Juani, Javi, Carmen y Paco me siguieron regalando su cariño incondicional. Y volví a cruzar mi camino con Guada y con Ayrim; tiempo atrás, pequeños malentendidos sin sentido provocaron que caminásemos en direcciones opuestas. Me alegra saber que os tengo de nuevo ahí... no nos perdamos de nuevo, ¿de acuerdo?

A los 25 años, vi cómo a mi padre le diagnosticaban un cáncer. Creí que era imposible, pero a la vida le gusta jugar al boxeo y golpea con frecuencia dolorosos uppercuts. A los 25 años, fui testigo de que mi padre sufriera un tromboembolismo pulmonar y casi, casi, casi se nos va. A los 25 años y tras seis meses de sufrimiento, puedo decir que mi padre ha vuelto a nacer. Y mi madre y yo también. A los 25 años, puedo decir con la boca llena que mis padres, los dos, siguen a mi lado. Y por muchos años, porque me hacen mucha falta.

A los 25 años, he estado más enferma que en toda mi vida. Amigdalitis infecciosa. 20 días arrastrando dolores de huesos, dolor de garganta... la ingesta de comida y bebida era trabajo para Ethan Hunt, no para mí, a diario. Firmo ahora mismo si eso significa que será lo más enferma que estaré en mi vida.

A los 25 años, la lectura de mi Trabajo de Investigación es inminente. Y ardo en deseos de que así sea, y por fin decir que hay capítulos de un libro abierto que se van cerrando poco a poco.

Mañana cumplo 26 años. Y abandonar el cuarto de siglo me entristece terriblemente, pero tengo la inmensa suerte de pensar que lo vivido no ha sido tan malo. Ojalá que los próximos 365 días sean la mitad de buenos que estos y estén tan cargados de buenos momentos...

...porque a la larga, nos nutrimos de los buenos, como de la vitamina D del sol. Los malos, ¿para qué conservarlos? Se esconden en un lugar de la memoria, y allí permanecen, como malos sueños. Vista al frente, nunca mirar atrás.

Gracias a todos, gracias a todo. Mi corazón es vuestro.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Don't Look Back, de She & Him (Volume II).

Marcel Proust pregunta


Tengo una compañera de trabajo que es un tesoro. Es la nueva profesora de francés y tuvo a bien enviarme un regalito: un cuestionario realizado en su tiempo por Marcel Proust. Y como me dijo ella, sería interesante responderlo... y en eso estamos, pues.

Mi muy estimado Marcel Proust, con su venia.

Comencemos:

Se recuerda a Marcel Proust por su trabajo como novelista (En busca del tiempo perdido) y su vida extravagante, pero también por la publicación de un cuestionario: un cuestionario destinado a descubrir la personalidad y el carácter de quienes respondían. Proust comenzó a utilizar este cuestionario en su domicilio, frecuentado constantemente por visitas mundanas, y poco a poco se convirtió en divertimiento y curiosidad en los salones literarios del París del siglo XIX. ¡Responde a tu vez al cuestionario!

1. ¿Cuál es mi virtud preferida? Inteligencia.

2. ¿Cuál es el principal rasgo de mi carácter? Altruismo.

3. ¿Cuál es la cualidad que aprecio en un hombre? Inteligencia. Soy un ajo: me repito.

4. ¿Cuál es la cualidad que aprecio en una mujer? Bondad.

5. ¿Cuál es mi principal defecto? Demasiado carácter.

6. ¿Cuál es mi principal cualidad? Constancia.

7. ¿Qué es lo que más aprecio en mis amigos? Su amistad.

8. ¿Cuál es mi pasatiempo favorito? Leer.

9. ¿Cuál es mi sueño de felicidad? Echar raíces en Sevilla.

10. ¿Cuál es mi mayor desgracia? No tener a mi lado a los que quiero, y lo que es peor, a muchos de ellos jamás podré volver a tenerlos a mi vera.

11. ¿Quién me gustaría ser? Soy Catherine Heathcliff y me gusta serlo.

12. ¿Cuál es el país donde me gustaría vivir? Dos: por orden de preferencia, España siempre. Reino Unido después.

13. ¿Mi color favorito? El azul.

14. ¿La flor que más me gusta? La rosa.

15. ¿El pájaro que prefiero? El gorrión.

16. ¿Mi libro favorito? Cumbres Borrascosas.

17. ¿Mis héores o heroinas de ficción? Heathcliff y Catherine.

18. ¿Mis compositores favoritos? ¿Compositores clásicos? Prokofiev y Beethoven. ¿Actuales? Matt Bellamy, Chris Martin, Mike Oldfield y Sting.

19. ¿Mis pintores favoritos? Gustav Klimt.

20. ¿Mis héores o heroinas en la vida real? Mi padre y mi madre.

21. ¿Mis héroes históricos? Emily Brontë.

22. ¿Mi plato y bebida favoritas? La comida de mi madre. Agua. Tan simple como eso.

23. ¿Lo que más detesto? La hipocresía y la ignorancia.

24. ¿Personaje histórico que más detesto? Robespierre.

25. ¿El hecho histórico que más detesto? Las guerras mundiales. Las dos... y pronto diré que las tres, tal y como va el mundo.

26. ¿El don de la naturaleza que me gustaría poseer? Volar. Muy típico, lo sé.

27. ¿Cómo me gustaría morir? O bien durmiendo plácidamente, o bien en medio el clímax del acto sexual.

28. ¿El estado actual de mi ánimo? Con ilusiones, con esperanzas...

29. ¿La falta que me inspira más indulgencia? La mordacidad.

30. ¿Mi lema? Ama.
Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Complainte de la butte, de Rufus Wainwright (Moulin Rouge Soundtrack).

¡¡¡¡¡Azúcar!!!!!


"Eres el azúcar personificado. Podrías matar a un diabético".

Eso es lo que Doctor Who dice de mí, y yo no sé si tomármelo como un cumplido o no.

Lo cierto es que, más que un cumplido, debe ser una biológica realidad, porque yo ahora mismo estoy intoxicada. Envenenada. Este fin de semana, en Sevilla, me picó un mosquito. O nueve, porque tengo nueve ronchas por todo el cuerpo, a cada cual más gorda. Se ve que tengo terrones de azúcar corriendo por mis venas, en lugar de glóbulos rojos.

La verdad es que lo he pasado muy mal, hasta que ayer se me ocurrió atiborrarme de leche sola y fría, sin azúcar. Dicen que es lo mejor para contrarrestar el veneno de algunas picaduras, PapáCatherine dixit. Ya estoy mejor, pero madre mía, lo que he padecido: picores abominables por todo el cuerpo, ronchas descomunales, sudor y calor, mucho calor, que no aliviaba con nada.

Si era una picadura de mosquito tigre... ¡podría tener el dengue africano! ¡Oh, Dios mío, oh, Dios mío!

Pero he sobrevivido. Y es que bicho malo con la sangre almibarada...
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: Funkier Than a Mosquito's Tweeter, de Nina Simone.

Dejadme que os presente


Este año he ido a mi primera feria de Sevilla. La primera en toda mi vida. Ha sido una experiencia única en todos los sentidos, porque si bien la que escribe no es que sea muy adepta a celebraciones de ese tipo, sí que es cierto que, a varios niveles, la experiencia vivida en abril fue bastante intensa y jamás dejó de sorprenderme durante los tres días en los que estuve pisando albero en el recinto ferial. Es hermoso de veras conocer nuevas cosas y saber extraer tanto lo positivo como lo que no lo es tanto de todo lo que se vive.

Y una de las cosas positivas que la feria de abril de Sevilla me reportó fue conocer a Alfredo Moreno.

El mundo es muy pequeño, bastante diminuto, en realidad, y los caminos por los que nos guía hace que la vida sea una aventura muy interesante. Alfredo es vecino mío; bueno, vecino... más o menos. Digamos que vivimos en el mismo barrio, a más o menos unos diez minutos a pie de distancia (o quince, si llevas tacones). Alfredo es mi tocayo de primer apellido (evidentemente, de mi nombre real, no del pseudónimo bajo el que escribo en este blog), y ese es un dato importante, porque por esa coincidencia hace que me despierte hasta más simpatía aún si cabe. Alfredo es antiguo alumno del colegio en el que ahora trabajo, así que en fin, hasta por unos cuantos años de diferencia, estábamos casi, casi, casi destinados a encontrarnos dentro de cuatro paredes docentes. Y, lo más importante, Alfredo es un encanto de persona; en realidad, nos conocemos muy poquito, pero lo suficiente como para ser capaz de decir que es francamente agradable, simpático, divertido... y etcétera, etcétera, etcétera, porque todo lo que voy a decir deducido de lo poquito que nos conocemos, hasta ahora, va a ser bueno, excelente.

Y, en fin, Alfredo es también una caja de sorpresas, porque es un gran artista.

Cantautor, de los que ya no quedan, de esa raza de artistas que pareció declinar tiempos atrás, pero que de vez en cuando, muy de vez en cuando, nos sorprende con gratas sorpresas, valga la redundancia. Como a mí, amante de la música intimista y sin grandes estridencias. Como la de Alfredo. Le di mi palabra de que haría todo lo posible por que su música se oyera, y desde mi humilde blog procuro contagiar a mis fieles lectores de ese gusanillo en el estómago que provoca escuchar No cambies de luz. Las personas que amamos la música por encima de todas, que la vivimos y que hemos participado de ella (como es mi caso, que siempre he dado pequeños conciertos y recitales), nos resulta muy difícil a veces expresar con palabras lo que una pieza nos inspira, y tan sólo podemos compartirla con los demás.

Así que, dejadme que os presente a Alfredo Moreno. Un consejo, dadle al play y relajaos... tan sólo escuchad.


Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: ¿Necesitas más pistas?

¡Nos vamos pa' la feria, tracatá!


Jueves, 22 de abril de 2010. 11.30 a.m.

Catherine Heathcliff hablaba con su madre por teléfono (mamáCatherine está a 300 kilómetros de distancia, más o menos. En realidad, tampoco hace falta semejante distancia para que mamáCatherine y Catherine Heathcliff hablen una media de treinta veces al día por teléfono, porque antes vivían bajo el mismo techo y también lo hacían... en fin, cosas de la familia de deliciosamente locos a la que pertenezco). Catherine le relataba a su queridísima madre (el oráculo, la sabia entre las sabias) cómo había ido su primera visita a la feria de abril, la primera en toda su vida. Teniendo en cuenta que a una servidora le gusta poco, poco, poco la Semana Santa en general, menos, menos, menos toda feria que se precie, y nada, nada, nada las aglomeraciones de gente, es un hito en la historia de la humanidad que Catherine haya ido a una feria, y no una feria cualquiera, sino la gran e histórica feria de abril de Sevilla, la feria entre las ferias, la gran madre de las ferias. Claro, todo se debe a que desde que me vine a vivir aquí me propuse ver y asistir a todo lo típicamente sevillano habido y por haber; tenía muy claro que quería empaparme del sentir sevillano hasta las trancas, y vamos, eso es lo que estoy haciendo. ¡Vaya si lo estoy haciendo! Si me viera quien yo me sé, ¡ay, si me viera!


Bueno, al lío que siempre me acabo yendo por los cerros de mi Úbeda de mis amores.


El caso es que yo me hallaba inmersa en una descripción pormenorizada de los avatares y peripecias varias vividas ayer en mi Sevilla de mi alma, como en una entrevista: mi madre preguntaba y yo respondía. Mi traje de faralae descansaba en una silla de la matraca de ayer, y fue el único testigo de lo que a continuación relato:

MamáCatherine: Oye, oye, ¿y había mucha gente?
CatherineHeathcliff: Por Dios, mamá, ¿tú qué crees? ¡No se podía pegar un paso! Ayer fue el día grande y estaba todo hasta la bola, y yo agobiadísima perdida, pero yo no me pierdo una.
MamáCatherine: Ya, ya, y haces bien. Oye, oye, ¿y viste a algún famoso?
CatherineHeathcliff: Pues... no, que yo sepa. Había un montón de gente y yo tampoco me paraba a ver quién estaba o no; iba más viendo algún hueco por el que poder pasar y respirar un poco.
MamáCatherine: Ah, bueno. Verás, es que vi en la tele que ayer fue María del Monte, ¿sabes?
CatherineHeathcliff: .... ....

En fin, que yo no digo nada. Sólo unas palabras para mi madre: mamá, tranquila, esta tarde voy otra vez; ¡igual hoy sí que hay suerte!


MamáCatherine es genial.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Cuando un amigo se va, de Amigos de Gines (sevillana en su estado puro; si no la pusieron ayer treinta veces en las casetas en las que estuve, no la pusieron ninguna. En realidad, no es que lo esté escuchando, pero vamos, resuena en mi cabeza como tal).


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