De cuando España ganó su tercera Eurocopa y su tercer título consecutivo
Publicado por Catherine Heathcliff en 18:19
Estamos ante, posiblemente, la mejor selección de fútbol de la historia. Y no lo digo yo sola, pobre y humilde aficionada; lo dice todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo. El mundo entero (Europa, sobre todo) rendido futbolísticamente a este combinado español, que nos está malacostumbrando a ganar siempre. Cuando vengan las vacas flacas (que vendrán), nos costará despertar del sueño.
Y señores, aquí la que escribe es seguidora de la selección española de fútbol hoy, día de resaca, pero lo fue siempre. Cuando a una persona le gusta el fútbol, no debería esperar las grandes ocasiones para lucir con orgullo la camiseta de un equipo. Vamos, digo yo; humildemente opino.
Pero en todo esto, hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención. Una de ellas es, en realidad, una pregunta, lanzada al aire, así porque sí. Vamos a ver: si esos jugadores representan a un país con una única bandera, ¿a santo de qué se vieron anoche pululando por el campo banderas catalanas, canarias, asturianas, navarras, etc., etc., etc.? Digo yo que si estamos ante la selección española, banderas españolas es lo que se tenía que ver, ¿no? Porque un tal Casillas, del que se dice que es el mejor portero del mundo, llevaba la española; anda, ¿y por qué no la de Madrid, si es de Móstoles? Y un defensa, que dice llamarse Arbeloa también llevaba una bandera sobre sus hombros de color rojo, amarillo (ojo, que no he dicho gualda) y rojo; anda, ¿y por qué, si el chaval es de Salamanca? ¿No sería más propia una de Castilla y León? Pues parece ser que no, porque, señores, aquí Íker y Álvaro representan a un país, y no a una región. Pero bueno, ya digo, es una pregunta así que me reconcome por dentro, una preguntilla sin importancia, una duda que me surgió de repente, como el que no quiere la cosa... porque hay veces que yo, pobre de mí, no entiendo según qué situaciones.
Y otra cosa de la que me he dado cuenta es de lo patriotras que somos todos de repente. Sí, es curioso; banderitas por todas partes y gritos de "¡yo soy español, español, español!" en cada rincón. Porque, escasos y apreciados lectores de este blog, ya no hay paro, ni prima de riesgo, ni rescate bancario. Ya no hay malabarismos para llegar a fin de mes, ni hay preocupación porque miles y miles de titulados tienen que salir fuera de nuestras fronteras para buscar un futuro mejor. No hay preocupación, ni debe haberla, porque yo, con 27 años, licenciada en Filología Inglesa con 21 años, con una Memoria de Iniciación a la Investigación y un DEA en mi haber, inmersa de lleno en mi tesis doctoral, y trabajando en la docencia desde los 18 años para poder sufragarme mis gastos personales (tales como el carnet de conducir y esas cosas), soy, oficialmente, una parada más desde hoy, que acaba de pedir cita al INEM y al SAE para poder "disfrutar" de una prestación por desempleo que necesito como agua de mayo. Porque, señores, yo tengo una vida, una presona a mi lado, Javi, a la que quiero con todo mi corazón, y unos padres a los que les ha costado mucho sufrimiento respaldar todo lo que soy hoy día. Mi caso es uno más, y no es el peor, ni mucho menos; gracias a Dios, yo tengo un techo bajo el que vivir y un plato cada día sobre mi mesa.
Porque, ¿dónde están esas banderitas cuando, por ejemplo, cae otra víctima del terrorismo? ¿O cuando, por ejemplo, muere algún militar, policía o guardia civil? ¿O cuando crecen las víctimas en accidentes de tráfico? ¿O para luchar todos a una contra la violencia de género? ¿O tal vez cuando, por ejemplo, España es, una vez más, el país con el mayor número de donantes de órganos del mundo? ¿O el país más solidario, que más ayuda humanitaria provee?
Anoche no se podía dormir, la verdad. ¡Qué efusividad y qué alegría por las calles! Cuando Javi me llevaba a mi casa, paramos en el semáforo de la avenida de Luis Montoto, justo en la intersección con la avenida de la Buhaira. A nuestro lado, coches pitando, gritando, cubiertos de rojo y de banderas miles. Nosotros nos miramos y resoplamos. Me dijo Javi, cargado de ironía:
- Y el que tenga que trabajar mañana, que le vayan dando...
A lo que yo respondí:
- Da igual, cielo; eso no importa. La mayoría de los que están aquí pitando ni siquiera van a ir a trabajar mañana, así que ¡qué más les da! Qué más da...
Catherine Heathcliff.
Lo que estoy escuchando: We Take Care of Our Own, de Bruce Springsteen.
Etiquetas: Íntimo y personal, Mens sana in corpore sano, Mi Sevilla
4 Comments:
Entrada más reciente Entrada antigua Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Así nos luce el pelo.
Un besito, guapa, ¡gracias por pasarte!
Nada, a ver si te pasas por mi blog :) jeje
En el fondo, sentimos que no somos de ningún sitio en especial, sino de un conjunto: un país.
Estoy deseando de pasarme de nuevo por tu blog, a ver qué se cuece.
¡Besitos!
Catherine Heathcliff.