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Antes de nada, he de informar a los lectores de esta entrada que no he sido nunca muy seguidora de Quentin Tarantino. Nunca me ha gustado mucho, ni sus extravagancias, ni sus locuras, ni sus imaginaciones disparatadas. Soy consciente de que es probable que me lluevan lanzas, dagas y cuchillos varios ante mi apostasía de Tarantino, pero es que no puedo recurrir nada más que a la verdad. Si hay Tarantino de por medio, huyo despavorida. Pero con esta película no me ocurrió; es más, me apetecía muchísimo verla, y supongo que, básicamente, el principal motivo de esto fue la temática de la proyección. Me gustan mucho las películas bélicas, y aunque yo sabía que iba a ser un alarde de extravagancia "tarantiniana", me arriesgué. ¿El veredicto? No puedo decir que me gustara, porque no fue así, pero tampoco me disgustó. Paradójico, pero es que es la verdad. Puedo enumerar y situar en una balanza equilibrada todo lo que disfruté de la película y todo aquéllo que aborrecí durante las casi tres horas de proyección, así que pido disculpas, pero no soy capaz de dar una opinión clara.



Sinopsis: Durante la ocupación de los nazis alemanes en Francia, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) es testigo de la ejecución de su familia a manos del despiadado y sádico coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se ocultra tras una nueva identidad como dueña y directora de un cine. No muy lejos de allí, en otro lugar de Europa, el teniente norteamericano Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos nazis concretos. Conocidos por el enemigo como “Los Bastardos”, los hombres de Raine se unen al teniente británico Archie Hicox (Michael Fassbender) y a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreto que trabaja para los aliados, todos con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. Quiere el destino que se encuentren en el mismo cine donde Shosanna espera para vengarse...



A pesar de todo lo expuesto en el primer párrafo, no puedo evitar reconocer que Tarantino es un maestro de las imágenes. Juega con los planos y con la cámara como si fueran un personaje más, tanto en las escenas de la violencia más pura como en las de macabro humor, y es peligroso para ojos susceptibles como los míos, pues mi tendencia a vivir el cine como si estuviera dentro de la pantalla se acrecentó aún más con Malditos bastardos. Como el resto de la sala, yo también me estremecí de temor y repugnancia en las escenas más crudas, y me reí a carcajadas en otras en las que el humor se hacía necesario. Pero en aquéllas en las que los acérrimos seguidores de Tarantino aplaudían a rabiar ante los innumerables guiños a sus anteriores films, yo levantaba con escepticismo las cejas. No era necesaria tanta megalomanía, querido Quentin, te hace falta una cura de humildad y dejar de repetir como una letanía el sempiterno "yo, yo, yo".



Con respecto a las interpretaciones, en eso le doy un 10 al señor Tarantino y a su departamento de casting, porque supo escoger A LA PERFECCIÓN desde el primero hasta el último. No voy a repetir nada nuevo, pero es que el personaje del coronel Hans Landa (Christoph Waltz) es lo mejor que he visto en muchísimo tiempo. Este actor alemán, (semi)desconocido en nuestro país, eclipsa a cualquiera que comparta plano con él, hasta a Brad Pitt. Es lo mejor de la película, sin duda. Otra cosa que me agradó especialmente fue que el peso argumental de los protagonistas principales es equiparable; hay muchos personajes, pero para mí todos resultaron memorables, y su importancia en el desarrollo de la película fue el mismo. Aplaudo este aspecto de la película. Eso y que las interpretaciones, desde la primera hasta la última, me parecen impresionantes (pero, me reitero, la de Christoph Waltz es, sin lugar a dudas, la mejor de todas).



¿Recomiendo la película? Sí, definitivamente, porque pese a que no fue santo de mi devoción, la proyección dura casi tres horas, y a mí se me hizo corta.


Catherine Heathcliff.




Lo que estoy escuchando: Slaughter, de Billy Preston.

2 Comments:

  1. Luis Villaescusa said...
    Querida Catherine.... qué distintos somos. Y mira que ya te veía venir. Tanta literatura de mil ochocientos... te tiene la cabeza en un estado de fiebre permanente en el dos mil.

    No me negarás, que Tarantino, como actor, como director, como productor y como guionista tiene la cabeza como una regadera, desde el punto de vista de mi abuela. Ahora bien, yo no se lo que es buen cine, pero se lo que me gusta y lo que no; y Pulp Fiction la he visto hasta en portugués con los subtítulos en alemán, y todavía no me canso.
    Four rooms, Reservoir dogs, Abierto hasta el amanecer, Hostel, Jackey Brown (por lo pronto ya no me acuerdo de más) son unas películas que, sin saber nada de Tarantino en las primeras que ví(ya te he dicho que para los nombres me lío un poco), apunté el nombre en un papel que tengo por ahí para no olvidar cosas, y luego ví que eran del mismo tío.

    Es lo bueno de los gustos, que cada uno tien el suyo.

    Un kiss, Luis.
    Catherine Heathcliff said...
    Querido Luis:

    Mi director de tesis (desde aquí le mando un saludo, que sé que me lee) me dijo una vez, "¡mira que te gustan los novelones!", en referencia a que siempre tenía entre manos alguna novela del 18 o 19 inglés. A mí me hhizo ese comentario muchísima gracia y lo recuerdo todavía como algo muy divertido, porque es que es una verdad como un templo. Imagínate tú ahora, que también te has percatado y me lo has dicho...

    No te niego que Tarantino sea un genio; lo confieso y lo admito. Pero no me gusta. Su mundo de excesos y megalomanía no es santo de mi devoción, y mira que a mí me gustan los directores más bien peculiares, como Tim Burton, Christopher Nolan o Michael Winterbottom. No digo que el cine de Tarantino sea malo, porque sería faltar a la verdad, pero sí que no es mi tipo de cine. "Malditos bastardos" no me desagradó, pero tampoco me gustó; es que es extraño de explicar, porque yo te puedo decir las cosas que me encantaron y las que no de la proyección. No sé, es raro. Pero sí, Tarantino está majara perdido, le pese a quien le pese, y yo comparto el punto de vista de tu abuela, ironías aparte.

    En efecto, el libro de los gustos está en blanco. Qué distintos somos, pues. Tener gustos diferentes es muy enriquecedor, de todo se aprende. Fíjate en mí, yo, viendo una de Tarantino... Además, ¿no dicen que al ser distintos ahí radica el éxito?

    Otro kiss for you.

    Catherine Heathcliff.

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