Blogger Template by Blogcrowds.

Un Cola-Cao calentito


Me siento, como cada tarde, delante del ordenador a trabajar con mis cosas: tesina, preparar mis clases, revisar mi correo, escribir en mi blog... rutina diaria que ayuda a sobrellevar la semana, a hacerla más rápida. Todas las tardes me siento un rato a continuar la tarea que inicio en el trabajo desde muy temprano por la mañana.


Últimamente, mi cálida compañía en mi trabajo consiste en una taza de leche caliente con Cola-Cao. Eso sí, en mi taza de Jack Skellington. Me gusta la leche muy caliente, pero sólo por las tardes; en general, no tomo más leche al cabo del día, salvo un poco en el café obligado de por las mañanas desayunando. De hecho, no me gusta mucho la leche sola, sólo si está calentita o con un poco de Cola-Cao, una cucharada pequeña, lo justo para darle otro sabor a la leche. Me gusta ese momento en el que me siento de nuevo después del paréntesis para ir a la cocina y miro a la pantalla del ordenador de nuevo, recordando o revisando lo último que estaba haciendo, todo eso mientras bebo el primer sorbo, a menudo corto, pues me quema los labios. Caramba, lo calenté demasiado; espero, se enfría un poco y luego sigue.


Hoy lunes he meditado sobre esta pequeña rutina, tan trivial y aparentemente absurda. Pero la diferencia hoy ha sido las reflexiones que surcaban mi mente mientras continuaba bebiendo. Pensamientos, sentimientos... tan agradables... tan dulces como el Cola-Cao que tomaba. Rememorando una vez más las pequeñas cosas, pero las de hoy.


Me gustaría vivir este pequeño placer rutinario cada día durante muchos años; quisiera poder sentarme unos minutos paladeando el contenido de la taza, sin mediar palabra... pero me encantaría que fuese compartido, y que en lugar de preparar una taza cada día, fueran dos.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Proof, de Coldplay.

2 Comments:

  1. Anónimo said...
    Uy yu yuiiiiiiii. Ojitos azules....
    Estás últimamente en un plan.... no se cómo decirlo..... muy romanticón. Pero me gusta leerte. No hay nada como la vida en solitario. Vas donde quieres, entras cuando quieres, el día que te apetece quedas con un plan muy duchadita, cine, cena, -me acabo de dar cuenta de lo que se parecen estas palabras- una copita con postre... y tu a tu casa y yo a la mía. No te enamores que luego es peor.

    Blackwood.
    Catherine Heathcliff said...
    Querido Blackwood:

    ¿Muy romanticón? Bueno, no mucho más de lo estrictamente necesario... aunque sí que te reconozco que no sé qué me pasa últimamente.

    Vivo sola y no estoy con nadie, así que el nivel de independencia es máximo. No me asusta la "soledad", estoy acostumbrada a ella. Suscribo todo lo que dices sobre el nivel de autonomía que implica todo ello.

    No es fácil que yo me enamore, tardo un poquito... de hecho, sólo me he enamorado una vez, y la verdad, fue bastante catastrófico y nada agradable de recordar, así que ando con pies de plomo.

    Pero me encantaría hacer dos tazas de Cola-Cao, en vez de una, cada tarde...

    Catherine Heathcliff.

    P.D. Y a mí me gusta que me leas.

Post a Comment



Entrada más reciente Entrada antigua Inicio