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Nuevos horizontes


Son quizás las nuevas ilusiones las que mueven mi timón vital. Nuevos horizontes.


Planteamientos ajenos, distintos y distantes de todo lo estipulado. Nuevos horizontes.


Forzadas situaciones, alejadas de la espontaneidad que otorga el carpe diem, impostadas reacciones y comportamientos, lejos de la franqueza, cercanos a la hipocresía. Nuevos horizontes.


Decepciones nuevas, más dolorosas que las anteriores, jalonan mi existir, y de manera inesperada, hicieron acto de presencia por la puerta trasera. Provocaron una punzante y lacerante herida, que sangra sin parar día a día, a la espera de un esperanzador coagulante que pare el constante flujo carmesí que brota de mi violada piel. Nuevos horizontes.


Extrañas sensaciones que recorren mi maltrecho estómago, de un tiempo a esta parte demasiado acostumbrado a la desagradable sensación de las contracciones nerviosas. Nuevos horizontes.


Compañías que proyectan una sombra oscura en mi modesta luz blanquecina. Lucho cada día con velado y callado empeño por impedir un completo eclipse luminoso, y es tarea ardua, pero jamás cejo en mi empeño. Nuevos horizontes.


Presencias humildes, con cegadores resplandores en mi corazón, que late al compás de otro homónimo. Dulce y acelerado pálpito, que bombea cálidos flujos sanguíneos a mis antaño ateridos miembros. La vida retorna a mi cuerpo, y el anhelado abrazo es ahora deliciosamente bien recibido con sincero amor. Nuevos horizontes.


Encontrados sentimientos, opuestas reacciones, anhelados abrazos, deseados besos, necesarias confidencias... como a un recién nacido cuya piel desprende el embriagador y subyugante perfume de vida, todo me sabe a nuevo, todo tiene el encantador y suave tacto de lo desconocido. Deliciosamente tentador, me dejo guiar, temerosa, vacilante a veces, por los nuevos horizontes.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Soy tu aire, de Labuat (Labuat).

Nadadores


Ven, toma mi mano.


No tengas miedo, es muy fácil, confía en mí. ¿Ves toda esta agua? Que no te asuste, mi pequeño. Te prometo que no te dejaré nadar en soledad, siempre estaré a tu lado, o a tu espalda, vigilando tu tranquila y apacible senda acuática.


¿Te das cuenta? No es tan difícil. Sigue así, lo estás haciendo muy bien. Ánimo, mi niño. Constancia, sacrificio, miedo, felicidad, paz, risa, llanto, electricidad, escalofrío, mariposas, pasión, amor… esas son las claves.


Si me permites, te voy a confesar algo. Al igual que tú, estoy francamente aterrada. El pavor sacude mis miembros de vez en cuando, y la inseguridad se convierte en mi peor enemiga, la incertidumbre en mi gran talón de Aquiles. Supongo que esta sensación te resulta más que familiar, así que te propongo un trato: ignorar la inseguridad, desdeñar la incertidumbre. Miremos al frente, mi mundo, tu mundo, nuestro mundo.


No será fácil, lo sabes, lo sé, lo sabemos. Pero eso no debe hacer que te hundas en el agua. Recuérdame siempre vigilando tu travesía.


Ven, toma mi mano.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Trouble, de The String Quartet (Tribute to Coldplay).

Idealista

Suelo vivir en un mundo aparte, dentro de mis ensoñaciones constantes, donde todo es de un color azúl violáceo, con pequeños copos de hielo que acarician mi rostro. En ese mundo, muy poca gente entra, pero quien lo hace, deja su huella perenne en mi mullido suelo cubierto de nieve.

En este momento de mi vida, veo una blanquecina luz al final, muy al fondo, un tenue resplando que, de alguna manera, me está ayudando a vislumbrar cada obstáculo en el camino, cada escarpada senda, cada pedrusco en la travesía. Y esa ínfima luz, tan distante, pero tan cercana, es la que da calor cada día a mi faz, surcada de incertidumbres, dudas, miedos y porqués.

Tengo la infinita suerte de dedicarme de lleno a una ocupación que es placenteramente agradable, y oleadas de satisfacción sacuden mis ya de por sí agitados nervios. Sobre todo, poseo el privilegio de compartirlo y disfrutarlo con gente que poco a poco, paso a paso, ha llegado a formar parte de mi vida. Personas que cruzaron sus caminos con el mío, y viceversa. Personas que no conocía a priori, y sin embargo, han ido mostrándome poco a poco su corazón, de manera gradual, como gajos de naranja que esconden el más dulce elixir y aroma en su interior. Personas que confían en mí de manera incondicional, que están a mi lado incluso al otro lado del teléfono, en largas conversaciones matutinas. Personas que me ofrecen las puertas de su casa abiertas de par en par una y mil veces. Personas con las que adoro conversar, ahora y siempre. Personas que me ofrecen apoyo constante, incluso en este momento de mi vida en el que el barco en el que navego parece haber virado hacia otras sendas. Personas que, más allá de su inconmensurable valía como ser humano, experimentan cada día el amor más sincero y puro que dar, el de madre, y, de alguna manera, constantes gotas doradas de ese puro amor me salpican a diario, y yo me dejo empapar, gustosa, feliz y agradecida por haberme cruzado con alguien que tan desinteresadamente me brinda su amistad. Personas que esconden en sus silencios y en su aparente frialdad una llama en palpitar constante, un fuego que estoy encantada de haber conocido e infinitamente agredecida por dejarme calentar en él mis ateridas manos; porque son muchas las similitudes que en su sentir hallo con respecto a mi vida, y porque a veces tengo la impresión de que con sus silencios y sus miradas muestra ante mí toda su sabiduría, experiencia y elocuencia.

De un tiempo a esta parte, hay un nuevo inquilino en este mundo mío, tan privado, que no cesa de pisar la nieve mullida de mi alrededor. Y yo estoy tranquila y feliz de haber encontrado ese inquilino, que si bien no sé si permanecerá en mis dominios mucho tiempo, la dulce incertidumbre de este enigma es lo que me hace darme cuenta de una realidad: me he acostumbrado tanto a su presencia que el simple y mero hecho de pensar en su ausencia provoca en mí un desasosiego del que intento huir presurosa... para guarecerme de nuevo en la seguridad de su presencia.

No hace mucho una persona dijo que era algo maravilloso que yo fuese tan idealista, y yo se lo agradecí infinitamente, pues quien me lo dijo no es consciente de lo muchísimo que le adoro. Me dijo también que mi enfermiza tendencia a hacer de las cosas un cuento romántico era algo precioso, y que no perdiese nunca este detalle, pues preservaba así un poco de mi moribunda inocencia que por edad comienza a pasar a mejor vida. Puede ser que lleve razón, ya que para mí su palabra es ambrosía de dioses, y lo único que sé es que, pase lo que pase, me gustaría seguir contando con sus consejos y su perenne sabiduría durante el resto de mis días.

Todavía creo en los cuentos de hadas, en caballeros que con lindos y poderosos corceles velan por sus damas, vigilados y protegidos de cerca por haditas pequeñas y traviesas, pero llenas de valor y de magia. La vida no es así, y me voy dando cuenta gradualmente, poco a poco. Y no siento tristeza, porque quizá ese cuento de hadas que yo creía me brinda no a caballeros, sino a labriegos o escuderos de igual o mayor valor que el de su señor; quizá no a poderosos corceles, sino a lindos potrillos que esperan con ansia crecer y verse convertidos en auténticos purasangres; puede que no damas, sino mujeres cotidianas que cada día luchan por llevar un plato de comida y alimentar a su hambrienta y agradecida familia; y es probable que no haya hadas, sino dos hermosas presencias, una maternal y otra paternal, que me cobijan día a día bajo su ala, protegiendo a ésta que escribe, animándome a volar, y el día que emprenda el vuelo definitivo, miraré atrás, y ya no estarán sujetando mis alas, pero sí protegiendo mi vuelo, a mi espalda, incluso cuando no las vea, porque para estas presencias, y pase el tiempo que pase, seguiré siendo esa indefensa avecilla que hace 24 años abrió los ojos al mundo que ellos me regalaron.




Catherine Heathcliff.




Lo que estoy escuchando: Trouble, de Coldplay (Parachutes).

The Nappies

Porque son fantásticos hasta haciendo el payaso.

Porque una canción con unos arreglos tan pobretones consigue que yo tararee una y otra vez a lo largo del día: "I'm nobody, I'm nobody, I'm nobody, I'm your baby's daddy!"

Porque incluso con pelucas y ese look ochentero tienen ese inconfudible British sex-appeal.

Porque ver a Guy Berryman, el responsable del bajo, tocar el piano con esa impostura tan solemne me hizo carcajear sin parar.

Porque oir a Chris Martin gritar al final de la canción "Motheeeeer!" es lo mejor del video.

Porque son, sencillamente, geniales.

Por este video y por tantas otras cosas más, miles, millones, Coldplay es mi grupo de música predilecto. Por los siglos de los siglos. Amén.
Catherine Heathcliff.

Reflexiones



Llevaba días en reflexión constante.

Pensaba en su situación actual y todo parecía estar en la cima de una empinada cuesta, a la que cada día costaba más iniciar su ascenso. Veía lo que le esperaba, pero cuanto más avanzaba, más lejos parecía estar el jardín repleto de incontables delicias en las que sumergirse sempiternamente.

Uno de sus grandes anhelos se había escapado de entre sus dedos, como un volátil suspiro. Había probado su dulce miel, pero el caprichoso destino no quiso permitirle su completa degustación.

Ahora sentía cómo una frágil luz iluminaba sus espaldas de manera constante, y tenía la dulce sensación de que ese haz luminoso la seguía por doquier. Gradualmente, se había aferrado a esa cálida sensación de compañía, y no obstante, era consciente también de su futilidad...

...pero no quería dejarla escapar.

Temerosa de perderla, de no notar su cálido abrazo en su espalda, volvía la vista atrás continuamente. La tenue luz parpadeaba, demostrando su amorosa presencia. Y ella sonreía, agradecida.

Y, sin embargo, ¿por qué notaba el sabor agridulce en sus seductores labios? ¿Por qué temía, en el fondo de su corazón, que esa luz no era la que deberá iluminar su escarpada senda vital y espiritual?

¿Por qué le atemorizaba tanto el dolor, el sufrimiento? ¿Por qué?

Ansió, una vez más, el jardín de las delicias que le aguardaba tras la abrupta pendiente...

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: On a Day like Today, de Keane (Hopes & Fears).

Welcome


La vida es curiosa. Curiosa 100%. Cuando en septiembre de 2008 mi gorriona, la que había criado durante dos meses y había visto convertirse en un avecita francamente linda, se marchó, quedé bastante triste, porque una servidora es amante de los animales, y sufre muchísimo ante cualquier animalillo que lo está pasando mal por alguna circunstancia, o bien porque me encariño demasiado pronto.


Sin embargo, ayer ocurrió algo totalmente inesperado, y creo que además increible.


Estaba yo en mi habitación delante del ordenador por la tarde, sobre las cinco o cinco y media de la tarde, cuando escucho de repente y cerca de la ventana el canto claro y nítido de un canario. Detuve mi tarea, pues me impresionó bastante oírlo tan cerca. Normalmente, desde mi habitación no se suelen escuchar, pero sí desde el salón de mi casa; la mayor parte de mis vecinos tienen canarios puestos en las ventanas, pero en las del salón, de ahí que me sorprendiera tanto escucharlo tan cerca. Inmediatamente pensé que, probablemente, alguno de mis vecinos, bien los de arriba o los de abajo, habían sucumbido y habían decidido tener también un canario. Bien, no le di la mayor importancia y seguí con mi tarea; pero entonces escucho a mi padre que me llamaba. Mi padre estaba en la habitación de al lado -es decir, la de mis padres- viendo la tele en su butaca/mecedora -su remanso de paz y tranquilidad después de comer, lugar donde se autoprodiga las más tiernas siestas-. Fui a su encuentro y me dijo: "Mira por la ventana". Y hete aquí que me encuentro en la misma un precioso canario verde con motas negras, como atigrado, y una cola larguísima, tupida y blanquecina; un canario precioso que cantaba y piaba sin parar. En casa, nuestras ventanas tienen doble cristalera, y el animal estaba entre el pequeño espacio que las separan. Mi alegría fue mayúscula, y corriendo llamamos a mi madre. Desde que era pequeña mis padres han tenido siempre canarios, pero hace un par de años, o quizá tres, se murió el último que teníamos; había vivido casi catorce años, y murió de pura vejez. Desde ese momento no hemos vuelto a tener otro pajarillo -salvo mi gorriona, pero esta no cuenta-, y mi madre se deshizo pronto de la jaula, los comederos, bebederos, etc.. ¿Qué íbamos a hacer, pues, con el nuevo invitado? Inmediatamente pensamos que se había debido de escapar de alguna casa; quizá alguien había dejado la puertecilla de la jaula abierta en un descuido. Mi madre y yo bajamos y empezamos a inspeccionar la fachada donde algunas de las ventanas de nuestros vecinos albergaban jaulas con canarios, con la esperanza de ver alguna vacía. Nada; todas tenían en ella preciosos pajarillos de los más vivos colores. ¿Qué hacer? Decidimos ir a ver a una vecina que tiene dos canarios, con la esperanza de que tuviera una jaula de sobra y comederos con un poquitín de alpiste. Así fue.


Desde ayer, nuestro curioso hallazgo está en nuestro salón, en una jaula prestada, con comederos y alpiste prestados -hasta que mañana lunes las tiendas estén abiertas y pueda comprarle una jaula y comida, y devolver ésta a su legítimo dueño-, pero con un improvisado cacharro de plástico que le hemos puesto para que le haga las veces de bañera, y lechuga y un poco de manzana. No para de cantar, y no parece haber extrañado ni la casa, ni los habitantes.


Lo cierto es que en casa mis padres y yo estamos encantados con el pajarillo, pero sobre todo, por el hallazgo, que consideramos, cuanto menos, curioso y soprendente. Mi madre no para de decirme que no me encariñe demasiado, porque si es cierto que se ha escapado, el dueño acabará apareciendo. Probablemente sí, y entonces tendré que devolverlo. Bueno, ojalá que no sea el caso...


Espero que mi perrilla Lupy olvide los celos esta vez.


La verdad y ahora que lo pienso, mi testimonio es escalofriante. Hay en Los Simpsons un personaje: una vieja loca rodeada de gatos. A mí ese personaje en concreto me hace muchísima gracia, pero a veces me da que pensar: ¿y si acabo igual que ella, loca perdida por leer tantos libros sobre vampiros, pero en lugar de gatos, rodeada de pájaros revoloteando a mi alrededor?


Dejaría de ser Catherine para pasar a ser recordada como "la loca de los pájaros", y los niños harían apuestas para entrar en mi casa, morbosamente aterrados...


...escalofriante.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Better Be Home Soon, de Crowded House (Recurring Dream).

Y al fin, sucedió


Sucedió lo que sus temores presagiaban desde hacía tiempo.


El hastío ha devorado su ensueño. La indiferencia ha brindado su postrero abrazo al corazón anhelante, el órgano que antaño languidecía de pasión.


Tanto se había acostumbrado a la dulce ambrosía vertida en sus oídos y en sus ojos, anhelada en silencio durante demasiado tiempo.


Efímero y embriagador néctar, ¿qué has hecho de ella? Probó el elixir de vida de sus seductores labios; el calor pobló sus miembros, su antaño pétreo corazón, inundándolo de vida... de necesidad desesperada de darle todo el amor que rebosaba en el interior de su virginal pecho. ¿Cómo fue posible, se preguntaba, albergar semejante sentimiento y no perecer jamás, desbordada? No se había dado cuenta, hasta ese momento, que podía morir de amor... deceso tan placentero...


Como si de un brusco despertar se tratara, ella debe abrir los reticentes ojos a la parca y tenue luz de un amanecer que se le antoja nebuloso y oscuro.


Ese amanecer decrépito y ese sentimiento de pérdida la acompañará durante toda su existencia, rememorando el flujo carmesí que una vez se posó en sus labios y que paladeó con cuidado, de tan frágil, temerosa de no saborearlo más...


...no se equivocó.


Y tú, mi niña, debes escuchar el constante palpitar de tu corazón.


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Damned & Divine, de Tarja Turunen (My Winter Storm).

Oscars 2009


Estas son las nominaciones para los Oscar 2009, que se celebarán, Dios mediante, el día 22 del presente mes:


- Mejor película: El curioso caso de Benjamin Button, Frost contra Nixon, Slumdog Millionaire, Milk, El lector.

- Mejor actor: Richard Jenkins (The Visitor), Brad Pitt (El curioso caso de Benjamin Button), Frank Langella (Frost contra Nixon), Sean Penn (Milk), Mickey Rourke (El luchador).

- Mejor actriz: Kate Winslet (El lector), Anne Hathaway (La boda de Rachel), Angelina Jolie (El intercambio), Meryl Streep (La duda), Melissa Leo (Frozen River).

- Mejor actor de reparto: Josh Brolin (Milk), Robert Downey Jr. (Tropic Thunder), Philip Seymour Hoffman (La duda), Heath Ledger (El caballero oscuro), Michael Shannon (Revolutionary Road).

- Mejor actriz de reparto: Amy Adams (La duda), Penelope Cruz (Vicky Cristina Barcelona), Viola Davis (La duda), Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button), Marisa Tomei (El luchador).

- Mejor director: David Fincher (El curioso caso de Benjamin Button), Ron Howard (Frost contra Nixon), Gus Van Sant (Milk), Stephen Daldry (The Reader), Danny Boyle (Slumdog Millionaire).

- Mejor Película Extranjera: The Baader Meinhof Complex, Alemania; The Class, Francia; Departures, Japón; Revanche, Austria; Waltz With Bashir, Israel.

- Mejor guión adaptado: Eric Roth y Robin Swicord (El curioso caso de Benjamin Button), John Patrick Shanley (La duda), Peter Morgan (Frost contra Nixon), David Hare (El lector), Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire).

- Mejor guión original: Courtney Hunt (Frozen River), Mike Leigh (Happy-Go-Lucky), Martin McDonagh (Escondidos en Brujas), Dustin Lance Black (Milk), Andrew Stanton, Jim Reardon y Pete Docter (WALL-E).

- Mejor película animada: Bolt, Kung Fu Panda, WALL-E.

- Mejor dirección artística: El intercambio, El curioso caso de Benjamin Button, El caballero oscruro, La duquesa, Revolutionary Road.

- Mejor Fotografía: El intercambio, El curioso caso de Benjamin Button, El caballero oscuro, El lector, Slumdog Millionaire.

- Mejor Mezcla de Sonido: El curioso caso de Benjamin Button, El caballero oscuro, Slumdog Millionaire, WALL-E, Wanted.

- Mejor Edición de Sonido: El caballero oscuro, Iron Man, Slumdog Millionaire, Iron Man, WALL-E, Wanted.

- Mejor música original: El curioso caso de Benjamin Button, de Alexandre Desplat; Resistencia, de James Newton Howard; Milk, de Danny Elfman; Slumdog Millionaire, de A.R. Rahman; WALL-E, de Thomas Newman.

- Mejor canción: Down to Earth, de WALL-E, por Peter Gabriel y Thomas Newman; Jai Ho, de Slumdog Millionaire, por A.R. Rahman y Gulzar; O Saya, de Slumdog Millionaire, por A.R. Rahman y Maya Arulpragasam.

- Mejor Vestuario:
Australia, El curioso caso de Benjamin Button, La Duquesa, Milk, Revolutionary Road.

- Mejor Largometraje Documental:
The Betrayal (Nerakhoon), Encounters at the End of the World, The Garden, Man on Wire, Trouble the Water.

- Mejor Cortometraje Documental: The Conscience of Nhem En, The Final Inch, Smile Pinki, The Witness - From the Balcony of Room 306.

- Mejor Edición: El curioso caso de of Benjamin Button, El caballero oscuro, Frost contra Nixon, Milk, Slumdog Millionaire.

- Mejor Maquillaje: El curioso caso de Benjamin Button, El caballero oscuro, Hellboy II: el ejército dorado.

- Mejor Cortometraje Animado: La Maison en Petits Cubes, Lavatory - Lovestory, Oktapodi, Presto, This Way Up.

- Mejor Cortometraje:
Auf der Strecke (On the Line), Manon on the Asphalt, New Boy, The Pig, Spielzeugland (Toyland).

- Mejores Efectos Visuales: El curioso caso de Benjamin Button, Iron Man, El caballero oscuro.


Como se suele decir, alea jacta est. Desde luego, yo tengo mi particular quiniela; me gustaría mucho que El curioso caso de Benjamin Button fuese la gran vencedora de la noche, no sólo por atesorar el mayor número de candidaturas, sino porque se lo merece, sobre todo, en el apartado de "mejor película", "mejor director" y "mejor maquillaje". Pienso que Brad Pitt se merece igualmente el premio al mejor actor, pero Frank Langella, Sean Penn, y sobre todo, Mikey Rourke son pesos pesados, pesadísimos. Kate Winslet debería ganarlo de una vez, porque es una gran actriz con una carrera intachable, y como mejor actriz de reparto me gustaría llevarme la sorpresa de que Amy Adams o Taraji P. Henson han sido las agraciadas; del producto patrio nominado a esa categoría prefiero no pronunciarme. No quiero que Heath Ledger se lleve el premio al mejor actor de reparto; no quiero, no. Su trabajo en El caballero oscuro es impecable, pero creo que si lo gana -y algo me dice que así será- el premio obedecerá más al lado morboso de su tragedia que a su interpretación; además, no entiendo los Oscars póstumos. Lo siento, pero no. Josh Brolin, empero, es una buena alternativa. Y, por supuesto, me gustaría mucho escuchar que David Fincher ha sido el agraciado por su trabajo como director, pero me da en la nariz que en lugar de David escucharemos Danny -de Danny Boyle, claro-. Y una gran sorpresa para mí ha sido comprobar que la banda sonora original de Resistencia está nominada; genial y merecidísima nominación, sin duda. Es una partitura excelente, y ojalá, ojalá, ojalá sea la ganadora, aunque la cosa está difícil...


Muchísima suerte a todos los nominados. Me muero de ganas de ver a Hugh Jackman como maestro de ceremonias, seguro que hará un gran trabajo, como genial artista que es.


... Y languidezco de ganas de ver a Daniel Day-Lewis dar el premio a la mejor actriz (a Kate Winslet, por supuesto).


Catherine Heathcliff.


Lo que estoy escuchando: Raindrops Keep Falling on My Head, de B.J. Thomas.


Gran película, con todas las letras. No puedo decir otra cosa distinta al comienzo de esta entrada. Mi alocada cabeza es incapaz de recordar otros ejemplos más o menos claros en los que una película tocó con mano punzante cada fibra de mi ser en todas y cada una de las escenas. Ésta lo consiguió, y entró a formar parte desde el momento en que la vi de mi particular lista de films imprescindibles.


Sinopsis: basada en hechos reales, Mi pie izquierdo narra la inspiradora vida del escritor irlandés Christy Brown, que padecía una severa parálisis cerebral que le imposibilitaba la movilidad de todo su cuerpo, excepto su pie izquierdo. Infravalorado por sus trabas físicas desde el momento en que nació, su tenacidad derrocó todas las barreras que impedían su integración en la sociedad, convirtiéndose así en un gran artista, aclamado y reputado escritor y pintor. Todo un conmovedor ejemplo de superación y lucha por conseguir nuestras metas y desafiar a lo imposible por ello.


Primera colaboración cinematográfica entre el director irlandés Jim Sheridan y el británico-irlandés Daniel Day-Lewis, que tantas satisfacciones mutuas les han reportado a ambos, como se vería más tarde en En el nombre del padre (In the Name of the Father, 1993) y en The Boxer (1997). Primera colaboración, en efecto, y magistral. Una preciosa película que mantiene al espectador aferrado a su sillón, esperando no sólo la aparición del principal protagonista, Christy Brown, sino también la de su numerosa familia, en especial, su madre. Una familia unida hasta los extremos, que jamás dejó que apoyar y alentar a Christy en su complicada empresa y en su constante afán de superación. Amor de hermanos, que incondicionalmente trataban a Christy como un igual; amor de padre, tardío, pero no por ello menos sincero; amor de hijo, que hizo que Christy diera a su madre hasta el último penique de lo que ganaba con su arte; amor de madre, sobre todo, el amor más puro y sincero que exista en este mundo.


Gran película y grandes interpretaciones. Brenda Fricker, en el papel de la señora Brown, ganó el Óscar por su trabajo en esta película. Merecida estatuilla, sin duda, pues la inmensa devoción que la señora Brown profesaba a su hijo sólo es equiparable con la que Christy devolvía hacia ella. Una comunión perfecta entre madre e hijo. Daniel Day-Lewis está… pido disculpas de antemano, pero soy completamente incapaz de encontrarle una sola traba a su interpretación. Es magistral y digna de estudio detallado, pues pienso que es imposible desasociar la imagen del personaje y la del actor; el actor se convirtió en el personaje, sin duda, y si bien es cierto que esa es una de las críticas que más suelen hacer al trabajo de Daniel, también es verdad que es la esencia de su labor, la razón de por qué gusta tanto, y por qué me gusta a mí tanto. Su interpretación de Christy Brown le reportaría su primer Óscar, hazaña que repetiría en 2008 por su papel en Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007). Estas dos películas y los dos Óscar que le reportaron me lleva a pensar que Daniel Day-Lewis no morirá sin tener en su casa otra estatuilla dorada…


Mi pie izquierdo es una película que habla de la superación de un ser humano, de la capacidad ilimitada que la constancia acarrea. Pero, sobre todo, es una película sobre el amor… Christy amaba con locura, amaba la vida, y amaba todo el amor que podía dar, así que lo único que pidió fue una oportunidad. Lo demostró con creces. Como él diría:


“Fuck all love that is not 100 percent commitment!”


Lo que estoy escuchando: River Flows in You, de Yiruma.

La figura de terracota




Lúmina se hallaba recostada en una esquina de su pequeña habitación, la espalda apoyada contra la fría pared, sus rodillas flexionadas junto a su pecho, la cabeza gacha enterrada entre ellas.

Sus peores enemigos habían regresado para visitarla: sus pensamientos.

Y pensaba… y pensaba…

Pensaba en su figura de terracota.

Habían transcurrido años en los que Lúmina había modelado su figura de terracota, paciente y lentamente, con sus delicadas manos de largos dedos. Había aguardado a que estuviera bien hecha, con cada ínfimo detalle incluido, presente. Quería que fuera perfecta.

Su paciencia ilimitada le prodigó las caricias necesarias cuando sintió desfallecer su extraña empresa. "¿Por qué lo haces, Lúmina? ¿Por qué tanto esmero? ¿Estás segura, Lúmina?"

Por supuesto que lo estaba… era su anhelo más deseado, por lo que había languidecido desde hacía años, y había aguardado en la sombra y en silencio cada error, cada fino rasgo de la figura de terracota que no aparecía modelado tal y como ella había esperado… a veces, muy pocas, parecía que la definición de una traza rayana en la perfección era inminente, pero se equivocaba finalmente. Ilusiones vanas, nada más.

Lúmina había perdido la esperanza.

Pero, de repente, un día cualquiera, sin que Lúmina lo esperara, consiguió terminar la figura de terracota. Era lo más hermoso que jamás había visto… estaba completamente subyugada. Y la recién nacida figura de terracota le devolvía la mirada tras sus fríos ojos de inexpresiva perfección, ventanas al mundo que a Lúmina le parecían de una belleza infinita.

La figura, de tan perfecta, cobró vida.

Lúmina, maravillada y casi sin creérselo, se dejó acunar por la dulce ensoñación que la perfección le ofrecía… y la figura lo sabía, era consciente de la idolatría velada y latente que la joven le profesaba, la intensa y perenne admiración. Lo sabía, lo sentía… y la figura le devolvió explícitas ensoñaciones equiparables a la devoción que Lúmina experimentaba en su pecho…

Lúmina se abandonó a esa agradable contemplación, una sensación flotante inundaba sus miembros, y una calidez hasta entonces desconocida hacía que hasta el más recóndito rincón de su ser, guarecido durante tanto tiempo por su celoso seno, entrara en calor de manera constante e intensa. Lúmina perecía de felicidad…

Sin embargo, la figura de terracota, desbordante de vida, prefería las luces de neón multicolores. Se dejaba llevar por la voluptuosidad de esas formas luminosas, por la seducción que las sensuales ondas de vívidos colores proyectaban en su insultante perfección…

… y obvió la propia luz de Lúmina, un destello discreto, carente de excesos, pero de un blanco intenso y puro. Era un resplandor que Lúmina concebía como insignificante, comparada con las luces de neón que tanto parecían subyugar a la figura de terracota.

Muchas veces, en la soledad de sus noches, Lúmina deseaba poseer una luz igualmente sensual, como las de neón, y sentir la enloquecida e inagotable pasión de la figura de terracota. Pero, al alba, Lúmina comprendía que no sería posible… jamás.

Lúmina alzó su rostro y contempló la penumbra de la sala.

Lacerantes lágrimas amenazaban con salir de sus enrojecidos e insomnes ojos.

"¿Por qué, mi figura? ¿Acaso no ves mi blanquecina luz, tan paupérrima, pero tan llena de amor y devoción hacia ti? Ninguna de las cautivadoras luces enloquecedoras podrán ver en tu interior de la manera en la que yo lo llevo haciendo desde hace años… nadie contemplará con deleite tu absoluta perfección, y te prodigará sempiternas caricias con la misma pasión y ternura que las mías. Mi luz se tornará cegadora a tu lado, pues todo mi ser es tuyo. Lo fue, lo es y lo será siempre".

Y, recostada en una esquina de su pequeña habitación, la espalda apoyada contra la fría pared, sus rodillas flexionadas junto a su pecho, la cabeza gacha enterrada entre ellas, Lúmina fue plenamente consciente de una realidad dolorosa y punzante.

Esperaría siempre a la figura de terracota. Siempre. Siempre. Siempre.

Catherine Heathcliff.

Lo que estoy escuchando: Sing for Me, de Tarja Turunen (My Winter Storm).

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